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Paisaje bicigeométrico 9 |
viernes, 28 de marzo de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
lunes, 17 de marzo de 2014
miércoles, 12 de marzo de 2014
domingo, 9 de marzo de 2014
viernes, 7 de marzo de 2014
miércoles, 26 de febrero de 2014
texto
En un dibujo, un
instante de luz
El viajero paro su bicicleta, freno justo enfrente de un
prado, presidido por un gran árbol, teniendo a la vista todo el valle,
desdibujándose éste en el infinito, en una atmósfera cargada de una luz
vaporosa y etérea. El paisaje tenía algo de mágico y por eso el viajero bajo de
su bicicleta y fue a sentarse debajo del gran árbol.
Cogió su pequeño cuaderno de campo, un lápiz y, con pequeños
y suaves trazos empezó a esbozar un dibujo, percibió que la luz venía con
cierto ángulo desde su derecha y, las sombras, difusas, dejaban tenues siluetas
oscuras en los matorrales a su izquierda. Enmarco en el papel la colina y
varias rocas que sobresalían del suelo y con trazos leves empezó a definir uno
de los grandes robles que tenía cerca de él. Su mirada se alejo del papel por una leve fracción de tiempo
y se poso en las pequeñas gotas de roció de la hierba que tenia rozándole las
piernas, las gotas semejaban pequeñas perlas de luz reflejando cada una al sol,
observó que la luz acariciaba las hojas del roble dejando apreciar su suave
terciopelo y, en el envés, éste, ofrecía cierta palidez verdosa, las raíces del
tronco le rodeaban como en un abrazo vegetal ofreciendo a su tacto una textura
rugosa, dura, como de un ser ancestral, de
un ser pétreo. A su lado, las pequeñas hormigas se afanaban en llevar alimentos
al hormiguero, en un imparable ir y venir.
Siguió con su dibujo, despacio, intentando captar los
volúmenes, las sinuosas líneas de las ramas del roble, ese ritmo intrínseco de
su crecimiento, en busca de la luz.
El continúo trino de los pájaros y un dulce aroma, entre
ellas la lavanda y el tomillo le envolvía, despacio, fue dando volumen al árbol
a base de pequeños trazos que creaban sombra allí donde la luz del sol no
incidía directamente. En el papel se iba perfilando con suaves trazos negros
aquel pequeño paisaje que el viajero veía………..
…………..
Y, la luz se fue lentamente deslizando y con ella las
sombras, el día seguía su curso y el viajero su viaje, allí atrás quedaba el
árbol, las rocas y la suave colina, con los pájaros danzando en un límpido
cielo azul.
Por la pequeña carretera una silueta se deslizaba lenta,
sigilosa, casi etérea, sobre una bicicleta, abrazada por aromas de primavera.
martes, 25 de febrero de 2014
texto
Estaciones (Homenaje bicicletero. Letra de Antonio
Vega)
Calle arriba, pedaleé tranquilo
al encuentro de un invierno frío
que dejé pasar.
Al doblar la esquina y en la acera,
di de bruces con la primavera,
no la vi llegar.
Un verano sin excusa
en otoño me olvidó la musa
me dejó marchar.
Me dormí en las estaciones
y ahora el tren parado por vacaciones
no quiere arrancar.
El silbato es la esperanza nueva
y por fin los campos ahí afuera,
van quedando atrás.
Ya se acerca la estación nevada
bajo y cumplo años de pasada
y una estrella más.
Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores
en la luz vital.
Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.
Y por esto vivo el día,
día simple, día claro,
vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.
Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me han enseñado
que con hoy es suficiente.
Calle arriba, pedaleé tranquilo
al encuentro de un soñado estío
que hubo que pasar.
Al doblar la esquina en la primera
el otoño me enseñó quien era
me invitó a pensar.
Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores
en la luz vital.
Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.
Y por eso vivo el día
día simple día claro
vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.
Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado
que con hoy es suficiente
y mañana es demasiado.
Y por esto vivo el día
día simple, día claro.
Vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.
Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado
que con hoy es suficiente
y mañana es demasiado.
al encuentro de un invierno frío
que dejé pasar.
Al doblar la esquina y en la acera,
di de bruces con la primavera,
no la vi llegar.
Un verano sin excusa
en otoño me olvidó la musa
me dejó marchar.
Me dormí en las estaciones
y ahora el tren parado por vacaciones
no quiere arrancar.
El silbato es la esperanza nueva
y por fin los campos ahí afuera,
van quedando atrás.
Ya se acerca la estación nevada
bajo y cumplo años de pasada
y una estrella más.
Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores
en la luz vital.
Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.
Y por esto vivo el día,
día simple, día claro,
vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.
Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me han enseñado
que con hoy es suficiente.
Calle arriba, pedaleé tranquilo
al encuentro de un soñado estío
que hubo que pasar.
Al doblar la esquina en la primera
el otoño me enseñó quien era
me invitó a pensar.
Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores
en la luz vital.
Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.
Y por eso vivo el día
día simple día claro
vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.
Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado
que con hoy es suficiente
y mañana es demasiado.
Y por esto vivo el día
día simple, día claro.
Vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.
Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado
que con hoy es suficiente
y mañana es demasiado.
lunes, 17 de febrero de 2014
texto
El ciclista
consumista compulsivo
Andaba un día de finales de verano haciéndome mi particular
ruta clásica. La ruta en cuestión es la siguiente:
Salir de casa y subir por Miraflores de la sierra, dirección
el puerto de la Morcuera, llegar al refugio del mismo nombre, bajar por pista
camino del Valle del Lozoya, salir enfrente del Monasterio del Paular, comer
por el pequeño embalse llamado: de la Isla y, ya, por la tarde, subir por carretera el puerto
de Cotos, recorrer la llamada plataforma Cotos -Navacerrada y bajar a
Cercedilla para coger el tren de vuelta a casa.
El día era magnifico, el sol despertaba los campos con una
luz suave, y una atmósfera vaporosa dejaba ver sutilmente el perfil sinuoso de
las montañas, con la Najarra como punto principal al que me dirigía, dejando a
la izquierda la mole granítica de la Pedriza, con el Yelmo presidiendo ese caos
anárquico de granito.
Por mis primeras pedaladas denotaba buenas sensaciones, iba
tranquilo, cogiendo poco a poco el ritmo; en la alforja trasera derecha había
metido lo imprescindible para pasar un día por la montaña, sólo llevaba una,
pues, con eso me bastaba, también llevaba la bolsa del manillar con algo de
comida rápida y la cámara de fotos, algo de repuestos: tornilleria, bridas,
cinta aislante, trozos de cámara como parches, etc, etc, luces y pilas, por si
acaso. En la alforja trasera llevaba la comida fuerte: una tartera llena de
ensalada campera, (patatas, guisantes, tomates, zanahorias, pimiento,
champiñones, pasas, huevo duro, cebolla roja, orégano, aceite, vinagre y sal),
algo de fruta,… chocolate; el pan y la cerveza lo compraría en Miraflores,
llevaba también dos botellas de agua para el recorrido en ruta, una en el
cuadro y, otra en la alforja; llevaba mi bolsa de cubiertos y alguna pequeña
cosa más, herramientas, por si acaso me encontraba con alguna avería
inesperada, un chubasquero, porque en la montaña nunca se sabe, y un pequeño
libro que estaba terminando de leer.
Mi bici es una Trek 4100, que me compre por 300 euros, le
había instalado un portabultos trasero y uno delantero, para acoplar alforjas,
tanto delante como atrás, para los viajes largos que me solía hacer a lo largo
del año. Era simple, sin ninguna exquisitez, con ella me había hecho ya
multitud de viajes maravillosos, por caminos, pistas e incluso senderos que con
otro tipo de bicicleta no habría podido.
El caso es que, como decía anteriormente, andaba yo por el
tramo de pista que va desde el refugio de la Morcuera hasta el puente del Perdón,
habiendo hecho la compra en Miraflores y subido el puerto de la Morcuera, en
estas que me doy de bruces con un ciclista, de esos de maillots, “un tío más largo que un día sin pan y
blasfemando en arameo”, porque se le había roto su bicicleta, me paro, le
saludo y le procuro tranquilizar y peguntarle qué es lo que le ha pasado, el
tío ya un poco más relajado, me dice que a “su joya” de bicicleta se le ha roto
la cadena y, qué no sabe qué hacer, pues no lleva absolutamente nada de
herramientas, ni repuestos, a todo esto me hace una rápida descripción de “su
joya”, resulta que era una: Cannondale F29
carbon black cuya seña de identidad más característica de estas
bicicletas de gama alta de Cannondale es la siempre impresionante horquilla
Lefty. Esta horquilla cuya peculiar construcción de un solo brazo no pasa
desapercibida para nadie, se ha ganado un merecido puesto de honor en el mundo
del Mountain Bike por su rendimiento, su ligereza y su llamativo diseño. Junto
a esta horquilla, la tecnología SAVE de
micro-suspensión propia de Cannondale también hace méritos propios mediante el
uso de un laminado especial de carbono cuyas fibras
continuas recorren el tubo de dirección hasta las punteras traseras para
aumentar aún más la rigidez general del cuadro y, a la vez, mantener su
flexibilidad consiguiendo una calidad de conducción inigualable del cuadro (tirantes y vainas), brazos de horquilla y
tijas. Estas zonas especiales resisten con mayor eficacia fuerzas laterales
mientras absorben fuerzas verticales, derivando en un menor cansancio y una
mayor velocidad y comodidad durante la conducción.
Los elementos que componían dicha joya
eran: Un cuadro F29 BallisTec HI-Mod Carbon
con tecnología SPEED SAVE, el pedalier BB30 y el tubo de dirección de 1.5"
Si (Lefty System Integration), la horquilla Lefty Carbon XLR 90 29, con una Transmisión Shimano XTR de 2x10 velocidades
con juego de bielas Cannondale HollowGram SiSL2 y platos SRAM X0. Los frenos Shimano XTR con discos 160/160
(delantero/trasero). Las ruedas ENVE Carbon Twenty9 con buje delantero Lefty SL
y buje trasero Chris King, con cubiertas Schwalbe Thunder Burt EVO Snakeskin en
29x2.1".
El caso es que “la joya” costaba la friolera de agarraros
los machos de: 8499 Euros.
Yo me quede ojiplático, sin palabras. Le tranquilice, le
dije que se lo solucionaba ipso facto, y así hice, saque de mi alforja trasera
el saquito de herramientas y escarbando entre mis variados útiles extraje el
tronchacadenas, procedí a quitarle el eslabón dañado y acortarle uno, ensamblé
y ¡¡hala!!, listo. El tío, mientras tanto, diciéndome que esto no le había
pasado jamás y, que cuando bajara a la ciudad iba a ir a la tienda de
bicicletas para poner una reclamación e incluso cambiar la cadena por una de
mejor calidad; yo, flipaba, mientras el “lumbreras”, no paraba de chupar de su
flamante camelback de última generación, ¡¡vete tú a saber, si no llevaba
dentro un Rioja!!.
El hombre no cabía en sí
de alegría, y agradeciéndome el trabajo realizado salio flechado pista abajo,
con su maillot de diseño, sus gafas fashion y guantes a juego.
Guardé mis herramientas,
seguí, con mi pedaleo tranquilo el mismo camino que él, con mi Trek de 300
euros, pensando que el “habito no hace al monje”, como decía mi abuelo,
preguntándome cuantas personas como aquella hay en este mundo occidental, con otras
aficiones y circunstancias que siguen el mismo patrón de comportamiento:
vanidosos, ególatras, alto poder adquisitivo, consumo desaforado y compulsivo, pero,
incapaces de llegar a comprender que para vivir y apreciar la belleza del
instante y las personas que nos rodean, no hace falta consumir desaforadamente. Por la tarde, llegué a
Cercedilla, habiendo pasado un excelente día en la montaña, rodeado de los
infinitos murmullos del bosque y del agua de los arroyos, sintiendo la pureza
del aire, de un día de finales de verano.
martes, 11 de febrero de 2014
texto
Viajar
Según la R.A.E :
Viajar: Ir de un lugar a
otro
Viaje: Trayecto,
itinerario, recorrido
Quizá viajar no sólo sea ir de un punto
geográfico a otro, quizás el viaje no sea sólo recorrer un trayecto, un
itinerario, realizar un recorrido de un lugar en el espacio geográfico a otro
lugar en otro espacio geográfico.
Quizá somos viajeros, también, atravesando
nuestros propios paisajes de luz y sombras.
Teniendo entre las manos una pella de barro y
trabajar relieves, volúmenes y formas.
Dibujando en una página en blanco líneas
sinuosas y buscar arquitecturas imposibles y efímeras.
Escribiendo una palabra detrás de otra y
encontrando entre sus silencios paisajes sugerentes llenos de belleza.
Leyendo los signos del tiempo en los surcos de
un árbol.
Descubriendo los infinitos paisajes de las
personas que amamos, que queremos, que estimamos o, que nos rodean.
Quizá somos viajeros recorriendo las palabras
de un libro, introduciéndonos en ellas.
Quizá somos, también, viajeros recorriendo la
piel de la persona amada.
Quizá viajar sea atravesar emociones,
sensaciones, elevarse por encima del mapa de
la realidad y habitar paisajes jamás hollados, aquellos que todavía no
se ven, pero que están.
Ver en nuestros hijos el viaje de una esencia eterna.
Quizá somos viajeros hilvanando alegrías,
tristezas, ilusiones, anhelos, en el tiempo.
Quizá somos viajeros, también, descubriendo
nuestra verdadera alma.
Quizá el viaje esté también en aprender,
aprender y aprender………………para llegar a ser como esa persona anciana, llena de arrugas,
sentada debajo de un árbol notando la caricia de la luz y contemplando con
mirada sabia el lento transcurrir de las sombras, sabiendo que ese lento
transcurrir es el de su propia existencia, y, sabiendo, que todo en ese momento
esta bien, que todo esta en armonía.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Texto
El valor de las
pequeñas cosas, el valor de los pequeños instantes
Salgo a dar un sencillo paseo al atardecer en bicicleta.
Sobre mi rostro los rayos del sol se posan como pequeñas caricias de luz.
Pedaleo despacio, el aroma del bosque me llena de sabores los sentidos. La
suave brisa me acompaña, sutilmente, sin llegar a ser una molestia, casi, como
una dulce caricia del aire. Los recuerdos del ayer se agolpan en mi cabeza,
pero, sin agobiarme; despacio, voy por la senda trazada en el interior del
bosque, los sonidos de los infinitos pájaros me rodean como si estuviera dentro
de un anfiteatro etéreo, lleno de colores musicales: aquí un color rojo, allí
otro azul turquesa, por allí, asoma uno anaranjado…….., ¡¡ que bello arco iris
de sonidos, que armonía!!.
Más despacio que yo, la luz cálida del atardecer se desliza
hacía el azul de la noche, hacía esos tonos fríos de la oscuridad, sólo rotos
por la luz fría de la luna.
Pedalada a pedalada noto como mi cuerpo empieza a entrar en
calor, con la sensación de volar sobre el tiempo, envolviéndome de luz, de
sonidos y de gratos aromas.
Soy uno con el entorno, formando parte de él, del bosque, no
pienso en grandes distancias, ni en inabarcables proyectos, ni en poseer,
poseer, poseer, cosas que jamás me darán las sensaciones de este momento, único
e irrepetible; alguien me dijo una vez que: toda la vida es ahora, y realmente
pienso ahora que es así, pues el pasado se fue, el futuro no esta y, solo nos
queda este presente escurridizo, que huye como ésta luz,, para perderse en
otros horizontes, en otros espacios, en otros mundos.
Ahora, aquí, cuando el medico me ha diagnosticado mi
limitado futuro, pienso en todas aquellas personas que no dejan de pensar en
tener, consumir, llenar su vida de objetos inútiles y ausentes de vida, pues
solo emanan muerte; pienso en esos pensamientos que como veletas van de aquí
para allí, no llegando nunca a satisfacer en realidad lo más intrínseco del ser
humano y lo que verdaderamente le hace sentirse pleno; pienso en cuanta vanidad
y soberbia surge de los actos humanos, creyéndose poseedores de la verdad,
cuando en realidad somos simples animales limitados en el tiempo,……….., pienso
en este instante como un tesoro, un maravilloso regalo.
Pienso que el año que viene no volveré a ver estos pétalos
blancos en las primeras flores de los almendros, con su suave perfume y en su
deslumbrante blancura ahora tenuemente rosácea por los últimos rayos de luz. Pienso
en que no volveré a ver otra primavera.
Las sombras se alargan, la luz se va y los sonidos del
bosque se mitigan, los pájaros se recogen en sus lugares ocultos, y yo vuelvo
al calor de la casa para escribir estas sencillas líneas, llenas de letras,
llenas de palabras, intentando apresar el regalo de este atardecer.
lunes, 3 de febrero de 2014
texto
Nos consumimos, nosotros mismos
Íbamos el otro día una amiga y yo pedaleando por una calle
para meternos al parque y dar unas cuantas vueltas y, de repente vemos salir de
una furgoneta a un tipo, que mira, que casualidad conocía a mi amiga y nos
tuvimos que parar a saludarle.
Decir que la furgoneta en cuestión era un cacharro con más
mierda que el palo de un gallinero y con más años que la Tana. Furgoneta
diesel, no citaré la marca, porque no hace al caso, pero diré que: Los motores diesel tienen el problema de los gases de escape que está
asociado intrínsicamente a un mayor riesgo de padecer un
cáncer de pulmón. El problema es que la combustión del gasóleo
es “torpe” e incompleta por naturaleza, lo que provoca que como resultado de la
combustión se expulse parte del combustible mal quemado: las partículas en
suspensión y los óxidos de nitrógeno. Los óxidos
de nitrógeno son gases
de color amarillo-marrón, tóxicos e irritantes. Entre otros son uno de los
causantes de la lluvia ácida: son perjudiciales para la salud porque son
nocivos para las vías respiratorias y dañan los pulmones (lógicamente depende
de la cantidad y del tiempo de exposición). Estamos rodeados de motores diésel,
todavía en calderas de edificios, en barcos, en camiones y autobuses, y sobre todo
en coches. En España algo más de la mitad del parque de turismos son diésel, y
aproximadamente dos de cada tres coches que se venden hoy son diésel. El problema está en todos
esos coches y furgonetas que nos compramos cuando en España teníamos dinero, hace
ya unos años, o
sea, el amigo de mi amiga.
Al presentarme mi amiga, rápidamente “el
colega” presentó sus credenciales diciéndome que
¡¡oye!!, que yo he trabajado para una O.N.G. en defensa del medio ambiente y, he hecho esto y lo otro y, soy vegeta ,y
no como carne y, que si patatín, que si patatán………….y, pienso para mis
adentros, tengo delante de mí a uno que va de súper-mega ecologista, - pensamiento
en off: Le miro y pienso: ¡¡Ja!!, ¡¡Ja!!, ¿de verdad?, no, me, lo, puedo, creer,
- y, de resultas que a los pocos momentos suena un sonido de móvil y él saca
del bolsillo derecho de sus vaqueros marca Levi´s, -envejecidos artificialmente con chorros de arena y en cuyo
tratamiento o proceso al parecer hay personas que mueren o quedan invalidas de
por vida, pues los chorros de arena levantan una gran cantidad de polvo que de
no existir una protección adecuada, acaba alojándose en los pulmones de los
trabajadores, produciéndoles silicosis. – un “pedazo” teléfono smartphone de última
generación –teléfono,
que esta construido con varios materiales, pero que aloja en su interior uno
llamado coltan, éste mineral se extrae principalmente del Congo, donde
casualmente existe desde1996 una guerra crónica que esta afectando a las
personas que viven allí, y ha matado a más de 6 millones de personas, pero, que
no afecta para nada a la extracción, importación y venta a grandes
multinacionales de la telecomunicación.
El coltan es una mezcla de dos
minerales: el columnita y la tantalita. De la mezcla de estos minerales podemos
extraer el niobio y el tantalio. El tantalio es decisivo en la alta calidad de
los últimos avances en el campo de la electrónica aplicada tanto al terreno de
la comunicación, como al del militar. Además dicho teléfono presenta distintos
materiales tóxicos que contienen plomo, bromo, cloro, mercurio y cadmio y otros.
Termina su conversación telefónica y seguimos con el dialogo
que habíamos dejado cuando el colega empieza a soltar intimidades, de que había
dejado a una” novieta” porque le rallaba su manera de ser, -llevaban saliendo,
parece ser 3 meses y se había enganchado con otra casi inmediatamente, como si
de un acto compulsivo de consumo sentimental fuera y, así me lo pareció, porque
el “colega” no dejaba de mirar a mi amiga con ojitos de cordero degollado, y
nos dice que con ésta última estaba planeando un viaje de unos cuatro meses,
por, no sé que, país asiático y para eso acababa de comprar los billetes de
avión a una compañía low-cost ,- Aunque las emisiones de gases de efecto invernadero del sector aéreo no
llegan al 3% del total, - está libre de cumplir el Protocolo de Kyoto - la
continua bajada de los precios ha propiciado el incremento de los vuelos, una
tendencia que continuará en los próximos años. Los datos ofrecidos por
diferentes instituciones llaman la atención sobre el gran aumento del número de
vuelos y las consecuencias negativas para el medio ambiente. Según la Agencia
Europea del Medio Ambiente, las emisiones contaminantes de la aviación han
crecido un 85% entre 1994 y 2004. El Panel Internacional de Expertos en Cambio
Climático (IPCC), estima que el sector podría ser el causante del 15% de las
emisiones mundiales de gases de efecto invernadero a mediados de siglo. Según
otras fuentes, como el movimiento Airport Watch, en el que participan algunas
de las principales organizaciones ecologistas, el impacto en el clima podría
ser aún mayor, al considerar que en 2030 podría ser causante de una cuarta
parte de la contaminación atmosférica. Además de las emisiones producidas por
el combustible, las
estelas en forma de nube blanca alargada que dejan tras de sí los aviones son
otro motivo de preocupación medioambiental. Las estelas pueden
persistir durante horas y los científicos creen que contribuyen al
calentamiento global, al comportarse de la misma manera que las nubes de gran
altura, atrapando el calor en la atmósfera. Asimismo, algunos estudios indican
que los vuelos nocturnos podrían tener un efecto aún mayor en este fenómeno.
Iban, entre otras cosas con una O.N.G de voluntariado, para,
decía él, ayudar a implantar una pequeña red energética, en un pueblo perdido
en la selva. Me pregunté para mis adentros: ¿ para qué querrán esas tribus la
ayuda de estos especimenes de seres humanos occidentales y consumistas?. Poco a
poco les harían dependientes de una energía que no les hacía falta, para más
adelante verse completamente impotentes frente a su propio hábitat sin ese tipo
de energía, cosa que generaciones anteriores no habían necesitado.
Poco a poco, fuimos con pequeños gestos no-verbales despidiéndonos
de este “colega” para al final despedirnos. ¡¡Uff!! que alivio, siguiendo
nuestro sereno y tranquilo paseo en bicicleta contemplando las primeras luces
de la primavera que ya estaba haciendo su entrada, con sus signos más claros en
las flores de los prunus.
jueves, 30 de enero de 2014
Textos
Meditaciones sobre un sillín marca: Brooks o,
cómo ir hilando palabras
para llegar donde empecé
Al final lo compré, un sillín de cuero marca Brooks,
estaba
que no cabía en mí de gozo y placer, mi bicicleta
vestía un sillín de cuero
ingles, sacado de algún herbívoro
de aquellos que pastan por esas verdes
campiñas de la Gran Bretaña;
como en aquellos luminosos cuadros de Constable
donde los paisajes
se llenan de luz; en
alguna ocasión logré ver algún cuadro suyo,
creo que fue en aquel viaje a
Italia, cuando estuve por el valle del Po, no recuerdo en que museo, pero sí
que recuerdo aquel viaje con aquella compañera de Artes y Oficios y, aquellos
hermosos ojos verdes, tan trasparentes, como aquellas figuras de cristal de
Murano, isla donde recalamos en un ferry desde Venecia; cuando ves alguna de
esas figuras de cristal se pueden apreciar esas veladuras en el vidrio tan
bellas como esas transparentes aguas en el Alto Tajo, en un luminoso día de
verano; por cierto que en el Alto Tajo fue donde escuché el año pasado, en
otoño, junto unos cuantos compañeros de viaje la berrea en estado puro, aquellos profundos bramidos salidos de lo más profundo del bosque llenaron de
primitiva Naturaleza nuestros sentidos, que se dejaron llevar a tiempos donde
el ser humano era simplemente uno más dentro del gran abanico de los seres que
habitan este mundo, no como ahora, que estamos poco a poco y sin remisión
cargándonos toda la enorme biodiversidad del planeta, sean estos animales o
vegetales, por cierto, hablando de vegetales tengo que empezar a preparar la
ensalada y cocer la pasta, porque tengo invitados a comer, vienen unos amigos
precisamente de Gran Bretaña y, creo, una irlandesa, novia de uno de ellos, así
que manos a la obra, voy a dejar un momento la bicicleta anclada en la pared y
me pongo con la pasta, por cierto, hablando de pasta, un pastón el sillín,
menos mal que lo he pagado con parte de el dinero que me han dado por mi
cumpleaños, no diré la cifra de la edad, pero si que es cierto que es menor que
el precio del susodicho sillín. A ver si vienen bien y no se pierden en esta
jungla de Madrid, porque como den con un taxista pícaro les da la vuelta a
Madrid veinte veces y les pide un riñón por el viaje, ¡¡menudo son!!, estos
taxistas, y eso, que yo mismo tuve un antepasado que tenía calesas tiradas con
mulas, venía a ser como un pequeño empresario del transporte del Madrid del
siglo XIX, cuando había algunas calles que todavía eran de arena y barro y, todavía se podían ver rebaños de ovejas al lado de la puerta de Alcalá, antes
de la masificación y de la saturación del espacio por los automóviles, en las
ciudades, en ésta y en otras de tantas ciudades del mundo occidental.
Suena el timbre, son ellos. ¡¡Vale!!, ya os abro, subir;
aquí están:
Mark, Ian, John, Sara y Catherine, por cierto, Catherine se
apellida: Brooks.
En tú mirada, el
mundo
Paseas entre bosques y selvas,
caminas entre el silencio y la luz
apresando la vida,
vagas encontrando seres alados
llenos de luz y color,
recorriendo mundos perdidos
en el sueño del tiempo,
deambulando
entre la realidad y la quimera.
Pedaleas entre la espesura de los árboles
encontrando infinitas respuestas,
en el susurro de sus hojas,
atrapando con tu mirada paisajes
que se posan lentamente
en el interior de tu alma peregrina;
en ella, habitan
vastos espacios de luz,
horizontes infinitos,
bosques impenetrables,
cielos estrellados,
y el azul eterno del mar
En tú mirada, el mundo,
en tus ojos, su belleza.
Dedicado a Yolanda
miércoles, 29 de enero de 2014
martes, 14 de enero de 2014
jueves, 9 de enero de 2014
martes, 7 de enero de 2014
texto
El sueño
En un dulce sueño,
se unió pasado y presente;
él, me llevó a un tiempo,
ya, remoto:
a un parque,
a un perro negro,
a aquella desconocida chica,
con una cinta en el pelo,
con su elegante correr.
En un cercano pasado,
a un encuentro mágico en el tiempo,
a unos instantes llenos de belleza,
a unas experiencias compartidas,
a unas bicicletas deslizándose por un espacio de luz,
uniendo, en el tiempo, pasado y presente,
como un regalo del destino,
como un regalo de la vida.
Mañana, despertaré y
atrás quedará todo,
como un ensueño,
desvaneciéndose,
como huellas en la arena de una playa,
como nubes de verano, bajo el cielo azul,
como la espuma de los días, como la propia vida.
sábado, 4 de enero de 2014
viernes, 27 de diciembre de 2013
textos
Cuartetas de un
viajero en bicicleta
(Textos inspirados en
los Rubaìyyat de Omar Jayyam)
Mucho hemos pedaleado por praderas y páramos,
Hasta haber recorrido todos los horizontes;
No oímos que volviera por esta ruta nadie:
Recorrido el viaje, no volvió el viajero.
-------------------
Nosotros somos títeres, titiritero el cielo,
Es la pura verdad, no se trata de un cuento;
Durante cierto tiempo pedaleamos por aquí
y uno tras otro luego a la nada volvemos.
----------------------
Seguirá mucho tiempo el mundo sin nosotros,
No quedará ninguna rodada de que por allí pasamos;
Si no pasamos antes y todo estaba en orden,
Después no pasaremos y seguirá todo igual.
-------------------------
El viajero y su bicicleta, ¡¡oh!! necios, no son nada,
nada los nueve cielos, su bóveda estrellada;
tú, pedalea, que en este mundo degradado del ser
dependemos de un hálito, y éste tampoco es nada.
Mucho has visto del mundo y cuanto has visto es nada;
Cuanto has dicho y oído de él, también es nada;
Pedaleaste hasta el confín del horizonte: nada;
Furtivo te escondiste en casa: también nada.
---------------------------
Supón hecho a tu gusto el mundo; y al fin, ¿qué?;
Supón leído el libro de la vida; al fin, ¿qué?;
Supón que has realizado cien años todos tus viajes;
Supón que te quedaras otro cien; y al fin, ¿qué?.
-------------------------
Un instante separa una pedalada de otra,
un instante divide lo cierto de lo incierto;
disfruta de este instante y tenlo en mucho aprecio,
que el total de la vida suma lo que este instante.
--------------------
Vive con alegría, que es la vida un instante;
cada pedalada en el viaje fue un deseo, una ilusión.
La esencia de esta vida y el ser del mundo son
un sueño, una quimera, un engaño, un instante.
-----------------------
¡Mira el paisaje de la vida que pasa!
Disfruta cada
instante que escapa, jubiloso;
¿qué más te da el mañana
de los demás? ¡amigo!
acércame el bidón, que la noche se va.
---------------------
¡Animo! viajero, no te apene el mundo pasajero;
del instante que pasa, goza con alegría:
si fuese la constancia lo propio de este mundo,
nunca habría llegado, tras los otros tu turno.
Llega la primavera y se marcha el invierno,
las páginas de nuestra vida sin cesar pasan;
no sufras, pedalea, que ya lo dijo el sabio:
las penas son veneno, y es su antídoto la bicicleta.
------------------
No dejes que el mañana te preocupe, amigo,
gocemos de este instante, en el viaje; mañana,
cuando dejemos esta vida, iguales
seremos a los idos hace mil años.
-------------------
El mañana, viajero, hoy no está a tu disposición
y pensar en mañana es sólo una quimera;
no pierdas este instante y pedalea,
que nadie sabe cuanto nos queda de la vida.
--------------------
A qué preocuparme de si tengo algo o no,
ni de si pasaré mi vida alegre o no;
echa cerveza en el bidón, que ni siquiera sé
si el aire que ahora aspiro voy a expirarlo o no.
domingo, 15 de diciembre de 2013
ficha de ruta
RUTA: Ruta por las Merindades
DURACIÓN: La ruta se hizo en 12 días.
RECORRIDO:
Salí en bicicleta desde la
localidad de Miranda de Ebro, donde llegué en tren regional y tomé camino de
Puentelarra, Espejo, Villanañe, San Zadornil, La Lastra, Valderejo volviendo
sobre mis pedaladas en San Millán de San Zadornil y cogiendo camino de San
Pantaleón de la Losa, y desde allí poner mi manillar rumbo al norte a la
localidad de Arceniaga, girar al oeste para pasar por el Berrón, Villanueva de
Mena, Bercedo (Merindad de Montija) y Espinosa de los Monteros; desde esta
principal localidad me dirigí a Cueva, (Merindad de Sotoscueva) pasando Ojo
Guareña (cueva importante), Soncillo, Rucandio, Riopanero, Polientes y desde
allí girar al este para atravesar los cañones del Ebro por Orbaneja del
Castillo, Escalada, Pesquera de Ebro, Villanueva-Rampalay, Tudanca, Ailanes,
San Miguel de Cornezuelo, Peñalba de Manzanedo, Incinillas, Valdenoceda,
Puente-Arenas, Quecedo, Trespaderne, Santolis, La Orden, Ranedo, Quintana
Martín Galíndez, Frías, Tobera, La Aldea del Portillo del Busto, Oña, Poza de
la Sal, Llano de Bureba, Quintanabureba, Briviesca.
CARTOGRAFÍA: Mapa
regional de Burgos, escala 1:200.000.
CÓMO LLEGAR: Use el tren
regional: Madrid – Miranda de Ebro
CÓMO VOLVER: Volví en el tren: Briviesca - Madrid
BICICLETA RECOMENDADA: Cualquier
bicicleta preparada para llevar alforjas vale.
DÓNDE PERNOCTAR: Hice
noche de varias maneras, pero principalmente acampada libre.
ÉPOCA: La ruta se hizo en
verano.
DIFICULTADES:
Esta ruta no ofrece ninguna
dificultad digna de reseñarse, la orografía es suave y no hay durezas extremas,
ya que no hay puertos con cotas altas, es una ruta ideal para personas que
estén empezando a aficionarse en el cicloturismo de alforjas.
ATRACTIVOS DE LA RUTA:
La comarca de Las
Merindades se enclava en el norte de la provincia de Burgos y ofrece al viajero
múltiples atractivos, como sus paisajes, sus bosques, su rica fauna, sus
pueblos, su historia, su riqueza arquitectónica, su riqueza medioambiental, sus
carreteras tranquilas ideales para la práctica del cicloturismo de alforjas,
sus gentes.
Todo ello, hace de
esta zona de España, un rincón ideal para recorrerlo en bici.
ficha de ruta
RUTA: Ruta por Salamanca
DURACIÓN: La ruta se hizo en 10 días.
RECORRIDO:
Salí en bicicleta desde Salamanca
tomando camino de Ciudad Rodrigo por una carretera que ya no es tan cómoda, ni
tan placentera como en aquella época, pues ahora, es un eje rápido que une
Salamanca con Ciudad Rodrigo, seguidamente me metí de lleno en la sierra de la
Peña de Francia por pueblos tan bellos como Monsagro, La Alberca, Mongarraz,
Miranda del Catañar. Seguidamente tomé camino de Bejar y Candelario para coger
desde allí rumbo norte a Guijuelo, Alba de Tormes y acabar en donde empecé,
Salamanca.
CARTOGRAFÍA: Mapa
regional de Salamanca, escala 1:200.000.
CÓMO LLEGAR: Use el tren
regional: Madrid - Salamanca
CÓMO VOLVER: Volví en el tren de vuelta: Salamanca -
Madrid
BICICLETA RECOMENDADA: Cualquier
bicicleta preparada para llevar alforjas vale.
DÓNDE PERNOCTAR: Principalmente
en pensiones para tener la oportunidad
de recorrer ciudades con tanto
encanto como Salamanca, Ciudad Rodrigo, Bejar,
Alba de Tormes, aunque también
use algún camping en La Alberca .
ÉPOCA: La ruta la hice a
primeros de Junio.
DIFICULTADES: Es una ruta exigente en cuanto empiezas a
entrar en la sierra de la Peña de Francia, pero, el esfuerzo se ve recompensado
con la belleza que te rodea, luego salvando la sierra de Bejar no hay grandes
dificultades, quizá, ahora, el tráfico sí sea un factor a tener en cuenta,
dependiendo de la época en que se haga.
ATRACTIVOS DE LA RUTA:
Numerosos son los
atractivos de esta ruta, entre ellos su riqueza histórico-arquitectónica, sus
paisajes, sus pueblos y su peculiar arquitectura serrana, su gastronomía, todo
un compendio de excusas para que el viajero se pierda por estas tierras
charras.
ficha de ruta
RUTA: Ruta por Extremadura
DURACIÓN: La ruta se hizo en 12 días.
RECORRIDO:
Salí en bicicleta desde
Navalmoral de la Mata tomando camino de Jaraiz de la Vera, Cuacos de Yuste,
Monasterio de Yuste, desde donde me dirigí a Monfragüe, Sierra de Villuercas,
Guadalupe y Cijara
CARTOGRAFÍA: Mapa
regional de Extremadura, escala 1:200.000.
CÓMO LLEGAR: Use el tren
regional: Madrid - Navalmoral de la Mata
CÓMO VOLVER: Volví en el tren de vuelta: Navalmoral
de la Mata - Madrid
BICICLETA RECOMENDADA: Cualquier
bicicleta preparada para llevar alforjas vale.
DÓNDE PERNOCTAR: Hice principalmente
acampada libre.
ÉPOCA: La ruta la hice en
primavera,………… espectacular.
DIFICULTADES: Pocas, por
no decir ninguna, es un recorrido suave, rodeado de dehesa extremeña con suaves
ondulaciones del terreno, quitando la zona cercana a Yuste y, la de la
Villuercas; la orografía es amable con el viajero.
ATRACTIVOS DE LA RUTA:
El recorrido ofrece
al viajero el placer de adentrarse en la vegetación típicamente extremeña,
abundantes encinares, alcornocales y jaras, envuelven la ruta.
En el aspecto
arquitectónico algunos detalles de los pueblos de la Vera, Guadalupe, con su
impresionante monasterio.
En cuanto al valor
medioambiental y ecológico, Monfragüe, la sierra de las Villuercas, junto a la
sierra de Altamira son un digno referente a tener en cuenta.
El viajero en
bicicleta se sentirá cómodo por sus tranquilas y pequeñas carreteras con casi
ausencia de tráfico farragoso y denso.
ficha de ruta
RUTA: Ruta por las montañas palentina, cántabra y
merindades
DURACIÓN: La ruta la hice en 9 días.
RECORRIDO:
Salí en bicicleta desde la
localidad de Aguilar de Campó, donde llegué en tren regional y seguí camino a Cervera de Pisuerga, pasé
por San Salvador de Cantamuda con su perfecta joya del románico: su iglesia.
Subí el puerto de piedrasluengas y descendí al valle de Liébana por una bella
carretera serpenteando bosques y así llegar a Potes, capital del Liébana, desde
aquí cogí rumbo norte atravesando el desfiladero de la hermida hacía Panes para
continuar por pequeñas carreteras rumbo este hacía Puentenansa y seguir al
valle de Cabuerniga entrando a él por el puerto de la collada de camona. Desde
Cabuerniga subí por el puerto de Palombera camino de Reinosa para circunvalar
en parte el sur del embalse del Ebro y desviarme hacía el sur por carreteritas
locales camino del valle de Valderredible entrando a éste por Villanueva de
Nia, dirigiéndome a Polientes, cañones del Ebro, por Orbaneja del Castillo,
Escalada, Pesquera del Ebro y desde aquí subir a Dobro bajando el puerto de la
Mazorra entrar en el valle de Valdivieso, atravesar la localidad de Trespaderne
y entrar en el valle de Tobalina para llegar a la bella y medieval ciudad de Frías,
desde aquí introducirme por el embalse del Sobrón y poco a poco ir llegando a
Miranda de Ebro, donde cogería el tren regional destino Madrid.
CARTOGRAFÍA: Mapas
regionales de Cantabria y Burgos, escala 1:200.000.
CÓMO LLEGAR: Use el tren
regional: Madrid – Valladolid y Valladolid
- Aguilar de Campó
CÓMO VOLVER: Volví en el tren regional: Miranda de
Ebro – Madrid.
BICICLETA RECOMENDADA: Cualquier
bicicleta preparada para llevar alforjas vale.
DÓNDE PERNOCTAR: Hice
noche preferentemente en camping.
ÉPOCA: La ruta la hice
en verano.
DIFICULTADES: Es una
ruta con cierta dureza, por la subida de varios puertos como el de
piedrasluengas y palombera, pero, el primero es de subida suave porque el
viajero viene de la meseta palentina con cota ya elevada y descenso increíble
hasta casi el valle de Liébana y quitando el paso por el desfiladero de la
hermida con cierto tráfico, luego esta la dureza del puerto desde el valle de
cabuerniga por palombera, hasta Reinosa. Desde aquí hay repechos suaves hasta entrar
en el valle de valderredible e introducirnos en los cañones del Ebro para
atravesar el valle de Valdivieso por Dobro y seguir por el valle de Tobalina
hasta Frías y el embalse de Sobrón hasta llegar a Miranda de Ebro.
ATRACTIVOS DE LA RUTA:
Esta ruta presenta numerosos atractivos, desde el rico
patrimonio arquitectónico de estilo románico enclavado en lugares como Aguilar
de Campó y San Salvador de Cantamuda o, San Martín de Elines, hasta la riqueza
medio-ambiental de todo el recorrido con la cercanía de los picos de Europa y
el Ebro presidiendo la ruta meternos en los cañones del Ebro con una riqueza
extraordinaria.
Una digna ruta para viajeros incipientes que poco a poco irán ganando
fuerza y experiencia deleitándose con un recorrido que será difícil de olvidar.
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