miércoles, 23 de julio de 2014

Ficha de Ruta











































RUTA: Ruta Transcantábrica (De Somiedo a Valderejo)

DURACIÓN: Se puede realizar entre 10 y 15 días.

RECORRIDO:
Salí, ya en bici, desde León llegando en tren media distancia, 
con algún problema de tipo de tren en el que acoplar la 
bicicleta. Desde León, cogí la carretera 623, camino de 
Oteruelo de las Dueñas orientación noroeste, rumbo 
a la comarca de Luna y Babia, desviándome al norte 
en Babia, hacía el puerto de Somiedo (1848 mts) y entrando 
en el valle del río Saliencia para subir a los lagos de Somiedo y
bajar hacía San Emiliano y retomar de nuevo mis pasos por 
la comarca de Luna; cruzar de nuevo el embalse y coger 
una pequeña carretera local, orientación este, que me llevó 
por Aralla, Cubillas de Arbas, y la bella comarca de La Tercia 
Pobladura de la Tercia, Rodiezmo y Villamanín.
Seguí rumbo este, camino de Cármenes para bajar ya dirección 
sur el río Torío y atravesar el desfiladero de Valporquero, 
llegar a Vegacervera, y retomar el sentido este, camino de 
Matallana, La Vecilla de Curueño y Boñar.
Desde esta localidad, con sus dulce pastelería, tomé rumbo norte, 
camino del embalse de Porma y llegando a Puebla de Lillo, 
subiendo a Cofiñal y adentrándome en el puerto de Tarna, 
cercano al parque natural de Redes, con sus espesos bosques; 
una vez pasado el collado tomé dirección de Riaño, desviándome 
antes de llegar a dicha localidad hacía Vegacerneja, y subir el 
puerto del Pontón, bajando dirección Oseja de Sajambre e inter-
nándome en uno de los magníficos trabajos realizados por 
ingenieros de caminos, el desfiladero de los Beyos, carretera 
que se introduce literalmente como una brecha en los picos de 
Europa, paralelo al río Sella, para más adelante llegar a Cangas 
de Onis y retomar mí rumbo este, camino de Arenas de Cabrales 
y Panes. Una vez en Panes volví a virar al sur para introducirme 
en el desfiladero de la Hermida y llegar a la localidad de Potes, 
en el Liébana, con sus extraordinarios quesos. Después de saborear 
tan bellos lugares y gastronomía retome mis pasos y de nuevo 
atravesé el desfiladero de la Hermida, pero esta vez hasta 
la localidad de dicho nombre, para coger una carreterita comarcal 
que asciende y asciende, y te lleva al valle del río Nansa, 
pasando por Sobrelapeña y llegar a Puentenansa. Desde ahí, 
seguí rumbo este, para llegar al valle de Cabuerniga y coger 
rumbo sur y subir por el parque natural de Saja camino de Reinosa, 
coronar el puerto de la Palombera y llegar a Reinosa.
Una vez en Reinosa contornee el embalse del Ebro por su lado sur, 
llegando a la localidad de Arija y siguiendo hacía el este llegar 
a Soncillo, tomar el curso del río Nela y pasar por pintorescas 
localidades, como Puentedey, atravesar Villarcayo y Medina de 
Pomar y meterme por carreteritas locales, pasando por La Cerca, 
Villate, y antes de llegar a Criales desviarme hacía San Pantaleón 
de la Losa, Boveda, San Millán de San Zadornil, cercano al parque 
natural de Valderejo y desde ahí llegar a Villanañe, Puentelarra, 
Matallana y terminando este bello periplo transcantábrico en 
Miranda de Ebro.  

CARTOGRAFÍA: Mapas Regionales de León y Cantabria, 
escala 1:200.000, o, en su defecto fotocopias del trayecto esbozado 
en un principio ó, con las nuevas tecnologías tipo tracks.

CÓMO LLEGAR y VOLVER: Usé tren para la ida y para la vuelta.

BICICLETA RECOMENDADA: Es recomendable bicicleta de montaña, 
aunque tampoco es imprescindible, pues sólo cogí pista en Saliencia, 
Somiedo, el resto fue asfalto.

DÓNDE PERNOCTAR: Existen a lo largo de esta ruta múltiples 
tipos de hospedaje, como campings, fondas, pensiones, hoteles, casa 
rurales, etc.

ÉPOCA: La ruta la hice en Julio.

DIFICULTADES: Esta ruta es exigente, pues el hecho de ir de oeste 
a este, a lo largo de la cornisa cantábrica hace que se atraviesen 
orografías, llamémoslas complicadas, aunque la belleza del recorrido 
hace que este tipo de cosas, yo, personalmente, ni las contemple, 
ni las note, son cosas “mundanas”. El recorrido es duro, pero nada 
que alguien ya con cierta experiencia en viajes en bicicletas con alforjas 
no pueda realizar, en más o menos días.

ATRACTIVOS DE LA RUTA:

Esta ruta presenta numerosos atractivos, difícil hacer una síntesis 
de todos ellos, pero desde luego, el primero sería los entornos por 
donde transcurre la ruta. Naturaleza: montañas, valles, ríos, 
desfiladeros, bosques, faunas, ……….. bellos  paisajes que 
dejan un poso de quietud y serenidad en quien los recorre sobre 
una bicicleta. La gastronomía en sus diferentes zonas, sus gentes, 
siempre tan solicitas a echarte una mano.
Los diferentes tipos de arquitecturas, digna mención la piedra 
rosada de las casas en la comarca de Luna, una piedra muy 
codiciada y cara últimamente para construir, el uso de la madera, 
que desgraciadamente se esta perdiendo, como en los pocos ejemplos 
de los hórreos, en Oseja de Sajambre.
Los diferentes parques naturales que jalonan este itinerario 
desde Somiedo hasta Valderejo pasando por Redes, Mampodre, 
Picos de Europa, Nansa, Saja y Besaya, monte higuedo, 
Valderejo y el entorno de las Merindades.
Es, ya digo, difícil clasificar los atractivos de esta ruta,……
….hacerla y lo comprobareis con vuestros sentidos.  


Dibujos













Postales


















miércoles, 2 de julio de 2014

Texto

Sencillez, lentitud

Sencilla, como una mirada;
lenta, como el transcurrir de la luz.
La sencillez en unas líneas,
en unas formas geométricas puras.
El lento rodar de la suma
de dos triángulos y dos circunferencias
nos hace volar sobre la tierra,
deslizándonos por paisajes desconocidos,
cual sencilla ecuación, cuyo resultado
siempre da libertad.
Como dijo aquel arquitecto llamado: 
Mies Van der Rohe: “Menos es más”.
Sencillez y lentitud contra complejidad y prisas.
Vida contra muerte, luz contra oscuridad,……
………….siempre el Eros y el Thanatos.
Las bicicletas: sencillez y lentitud, contra caos y prisas.
La armonía contra el desequilibrio y el caos.  


lunes, 30 de junio de 2014

Dibujos

Ermita de la Virgen de la Hoz


Jardines del Campo del Moro

miércoles, 25 de junio de 2014

dibujo

Puente en lago de Tres Cantos

miércoles, 18 de junio de 2014

texto

Bicicleta

Qué palabra,
es escribirte y surgen
caminos y sendas,
bosques y cielos,
luces y sombras,
alegrías y recuerdos,
soledades y silencios.
Contigo llevas
inocencias y despertares,
tiempos de regalos,
libertades y sueños.
Es solo escribirte y ya ruedas:
Bicicleta.

Texto

“Dando vueltas a los pedales” (4)


Hace poco alguien escribió que ya no le gusta llevar ningún distintivo reivindicativo y que llame la atención cuando circula en bicicleta y, ese comentario me dejo meditabundo durante “cierto” tiempo.
Es cierto, que nada hay más rompedor para esta sociedad adocenada y alienada que ver a alguien montado en una bicicleta; ese sencillo y simple gesto de desplazarse ya es de por sí una acto revolucionario “per se”. Estoy totalmente de acuerdo con él: no es necesario llevar nada que nos haga llamar la atención, el mero gesto de alguien erguido, elegante, moviéndose con sigilo y en silencio, es uno de los actos – visto desde el plano y la perspectiva de una caótica ciudad como Madrid – más rompedores que pueda haber.
Parafraseando a Ivan Illich: “El acto más pequeño es hermoso”.

“Una sociedad en la que cada cual supiera y apreciara lo que es suficiente para vivir, quizá sería a ojos de alguien de este primer mundo pobre, pero, seguramente sería rica en sorpresas y sería libre de ataduras de las multinacionales y por ende: viva”.   

dibujos

Casas en Torla
























Rincón de la calle del Nuncio




















miércoles, 11 de junio de 2014

texto

La bicicleta y la palabra

Sigilosa se desliza la bicicleta,
silenciosas fluyen las palabras por el papel;
lentamente la bicicleta recorre caminos imaginados,
despacio, surgen las palabras de la oscuridad a la luz.
una tras otra, nacen las palabras, como una tras otra surgen las pedaladas,
para llevarnos de la nada al todo, del vacío a la plenitud.
Con cada pedalada brotan palabras, como: horizonte, luz, vastedad, infinito,
belleza, serenidad, armonía……………….
Con cada pedalada se llega a alcanzar ese horizonte, a estar en la luz, a sentirse insignificante rodeado de la vastedad del paisaje, a valorar los pequeños detalles entre tanta infinita vida, a apreciar la belleza, a encontrar un poso de serenidad,
a estar en armonía consigo mismo y con lo que le rodea.
En cada pedalada, una palabra,
En cada viaje, un poema.

viernes, 16 de mayo de 2014

Ficha de Ruta


















RUTA: Maestrazgo III

DURACIÓN: La ruta se hizo en 4 días, aunque es preferible 5 días.

RECORRIDO:
Salimos de la localidad de Cantavieja, subiendo el puerto de Cuarto pelado atravesando la localidad de Cañada de Benatanduz y su impresionante desfiladero para llegar a Villarluengo y desde ahí a Pitarque- visitando el nacimiento del río Pitarque-, como fin del primer día.
Al día siguiente salimos dirección Cuevas de Cañart parándonos a contemplar los órganos de Montoro y más adelante cogiendo una pista que nos llevaría a dicha localidad, desde ahí nos dirigimos a Molinos, Ejulve, y Aliaga, dando por terminado la segunda etapa de la ruta.
El tercer día salimos de Aliaga cogiendo un tramo de pista que luego al cerrarse continuamos por carretera hasta Miravete de la Sierra y desde allí a Villarroya de los Pinares y Fortanete; desde aquí subimos el puerto de Cuarto Pelado para coger una pista que nos llevaría a Tronchón dando por acabado el tercer día.
El cuarto recorreríamos desde Tronchón hasta Cantavieja pasando por Olocau de Rey y Mirambel

CARTOGRAFÍA: Mapa regional de Teruel, escala 1:200.000.

CÓMO LLEGAR: Usamos coches privados.

CÓMO VOLVER: Volvimos, lógicamente, en los mismos vehículos.

BICICLETA RECOMENDADA: Es recomendable bicicleta de montaña.

DÓNDE PERNOCTAR: Hicimos noche en atrios de ermitas y albergues y pensiones.

ÉPOCA: La ruta se hizo en Mayo.

DIFICULTADES: Esta ruta presenta cierta dureza, pues el recorrido es exigente, el Maestrazgo es agreste y duro, con paisajes cuajados de una geología retorcida a la par que bella.

ATRACTIVOS DE LA RUTA:

En la comarca del Maestrazgo Turolense dos elementos configuran su paisaje: la roca y una serie de ríos como el Guadalope, el Pitarque y el Palomitas.
Podemos encontrar tres tipos de paisaje diferenciado con mayor altitud según se avanza hacía el sur. En la zona sur encontramos altitudes de 1800 metros, cercanas a Cantavieja; en la zona media encontramos barrancos y estrechos valles profundos con escarpes rocosos verticales como los del Guadalope. En la zona norte el Maestrazgo ofrece sierras erosionadas con curiosos plegamientos entre los que destacan los cercanos a la localidad de Castellote.
Las bellas localidades, como Mirambel y Cantavieja, Cañada de Benatanduz, Villarluengo, Pitarque con el bello nacimiento que da nombre a la localidad y, la riqueza de Cuevas de Cañart, Molinos, hacen de esta ruta un verdadero goce para los sentidos.

Acercaros y lo sabréis.

miércoles, 7 de mayo de 2014

domingo, 20 de abril de 2014

texto

Olores, aromas, viajes del tiempo

La calle estaba tranquila, sólo se oía el melodioso trino de los pájaros; la leve brisa mecía las primeras hojas de primavera de los árboles; caminaba sin rumbo deleitándome con la luz de la recién estrenada estación. En el horizonte, el valle y las montañas dejaban apreciar la belleza de la comarca; el bosque, casi se abrazaba con el pueblo como protegiéndolo de los vientos del norte; había recorrido un buen trecho del viaje y acababa de llegar a este pequeño pueblo donde me disponía a comer algo y descansar;
Al poco de atravesar la plaza, a mi olfato le llegaron, unas gratas y desconcertantes sensaciones, me creí inmediatamente transportado al pasado, a aquel pequeño cobertizo donde mi abuelo almacenaba viejos aperos, herramientas, tablas de madera, mil y un artilugios de vete a saber qué uso, pero que tenía un olor especial, una mezcla de madera almacenada, esparto y abono, un olor hecho de tiempo; me vi arrastrado a aquellos días donde mi abuelo intentaba arreglar aquella vieja y oxidada bicicleta negra, para que yo, su nieto, pudiera empezar a saborear mis primeros riesgos, mis primeras inseguridades y, también, con ello, mis primeras alegrías por vencer esos descomunales retos. El aroma de aquel tiempo pasado me llevo a volver a ver el rostro ajado y curtido de mi abuelo, que con su vieja boina y aquellos pantalones de pana sujetos con aquel viejo y cuarteado cinturón de cuero iba de aquí para allá trasteando y volviendo a dar vida a aquel tremendo armatoste de bicicleta, tal armatoste era, que yo no llegaba a sentarme, iba casi siempre dando pedales de pie y, al frenar tiraba como de unas varillas que hacían mover unas viejas y anquilosadas zapatas de cuero produciendo un chirriante y molesto sonido; hasta los gatos salían como rayos cuando me veían venir.
¡¡Que tiempos aquellos!!, cuando mi abuela, toda de negro y con un pequeño moño recogiendo su pelo encanecido, encorvada ya por los años, nos miraba con sus límpidos ojos azules y nos dejaba sobre la mesa de la cocina aquellas magdalenas recién sacadas del horno, de las cuales dábamos rápida cuenta, mis hermanas y yo.
La vieja casa de piedra, con su pequeño porche, donde en las noches de verano nos quedábamos embobados y en silencio observando el cielo y, maravillándonos de aquella enorme estela de infinitos puntos de luz; más tarde, supimos, pasados los años, que esa enorme estela tenía un nombre: la vía Láctea.
Todos estos recuerdos me vienen ahora, en este momento, me los trae la dulce brisa de esta primavera, en este pequeño pueblo. Es, como si ella me envolviera y me transportara a aquel tiempo, ya remoto.

Viajar con lo intangible, viajar con lo etéreo,…………… quizá también sea viajar.

miércoles, 9 de abril de 2014

paisaje bicigeométrico

Paisaje bicigeométrico 10

viernes, 28 de marzo de 2014

paisaje bicigeométrico


Paisaje bicigeométrico 9

viernes, 21 de marzo de 2014

paisaje bicigeométrico

Paisaje bicigeométrico 8

lunes, 17 de marzo de 2014

Paisajes bicigeométricos


Paisaje Bicigeométrico 5





Paisaje Bicigeométrico 6


Paisaje Bicigeométrico 7





miércoles, 12 de marzo de 2014

Paisajes bicigeométricos


Paisaje bicigeométrico 3

Paisaje Bicigeométrico 4

domingo, 9 de marzo de 2014

Ilustración

Paisaje bicigeométrico 2

viernes, 7 de marzo de 2014

ilustración

Paisaje bicigeométrico 1

miércoles, 26 de febrero de 2014

texto

En un dibujo, un instante de luz

El viajero paro su bicicleta, freno justo enfrente de un prado, presidido por un gran árbol, teniendo a la vista todo el valle, desdibujándose éste en el infinito, en una atmósfera cargada de una luz vaporosa y etérea. El paisaje tenía algo de mágico y por eso el viajero bajo de su bicicleta y fue a sentarse debajo del gran árbol.
Cogió su pequeño cuaderno de campo, un lápiz y, con pequeños y suaves trazos empezó a esbozar un dibujo, percibió que la luz venía con cierto ángulo desde su derecha y, las sombras, difusas, dejaban tenues siluetas oscuras en los matorrales a su izquierda. Enmarco en el papel la colina y varias rocas que sobresalían del suelo y con trazos leves empezó a definir uno de los grandes robles que tenía cerca de él. Su mirada se alejo del papel por una leve fracción de tiempo y se poso en las pequeñas gotas de roció de la hierba que tenia rozándole las piernas, las gotas semejaban pequeñas perlas de luz reflejando cada una al sol, observó que la luz acariciaba las hojas del roble dejando apreciar su suave terciopelo y, en el envés, éste, ofrecía cierta palidez verdosa, las raíces del tronco le rodeaban como en un abrazo vegetal ofreciendo a su tacto una textura rugosa, dura, como de un  ser ancestral, de un ser pétreo. A su lado, las pequeñas hormigas se afanaban en llevar alimentos al hormiguero, en un imparable ir y venir.
Siguió con su dibujo, despacio, intentando captar los volúmenes, las sinuosas líneas de las ramas del roble, ese ritmo intrínseco de su crecimiento, en busca de la luz.
El continúo trino de los pájaros y un dulce aroma, entre ellas la lavanda y el tomillo le envolvía, despacio, fue dando volumen al árbol a base de pequeños trazos que creaban sombra allí donde la luz del sol no incidía directamente. En el papel se iba perfilando con suaves trazos negros aquel pequeño paisaje que el viajero veía………..
…………..
Y, la luz se fue lentamente deslizando y con ella las sombras, el día seguía su curso y el viajero su viaje, allí atrás quedaba el árbol, las rocas y la suave colina, con los pájaros danzando en un límpido cielo azul.
Por la pequeña carretera una silueta se deslizaba lenta, sigilosa, casi etérea, sobre una bicicleta, abrazada por aromas de primavera.


martes, 25 de febrero de 2014

texto

Estaciones    (Homenaje bicicletero. Letra de Antonio Vega)


Calle arriba, pedaleé tranquilo
al encuentro de un invierno frío
que dejé pasar.
Al doblar la esquina y en la acera,
di de bruces con la primavera,
no la vi llegar.
Un verano sin excusa
en otoño me olvidó la musa
me dejó marchar.
Me dormí en las estaciones
y ahora el tren parado por vacaciones
no quiere arrancar.
El silbato es la esperanza nueva
y por fin los campos ahí afuera,
van quedando atrás.
Ya se acerca la estación nevada
bajo y cumplo años de pasada
y una estrella más.
Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores
en la luz vital.
Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.
Y por esto vivo el día,
día simple, día claro,
vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.
Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me han enseñado
que con hoy es suficiente.
Calle arriba, pedaleé tranquilo
al encuentro de un soñado estío
que hubo que pasar.
Al doblar la esquina en la primera
el otoño me enseñó quien era
me invitó a pensar.
Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores
en la luz vital.
Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.
Y por eso vivo el día
día simple día claro
vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.
Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado
que con hoy es suficiente
y mañana es demasiado.
Y por esto vivo el día
día simple, día claro.
Vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.
Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado
que con hoy es suficiente
y mañana es demasiado.

lunes, 17 de febrero de 2014

texto

El ciclista consumista compulsivo

Andaba un día de finales de verano haciéndome mi particular ruta clásica. La ruta en cuestión es la siguiente:
Salir de casa y subir por Miraflores de la sierra, dirección el puerto de la Morcuera, llegar al refugio del mismo nombre, bajar por pista camino del Valle del Lozoya, salir enfrente del Monasterio del Paular, comer por el pequeño embalse llamado: de la Isla y, ya,  por la tarde, subir por carretera el puerto de Cotos, recorrer la llamada plataforma Cotos -Navacerrada y bajar a Cercedilla para coger el tren de vuelta a casa.
El día era magnifico, el sol despertaba los campos con una luz suave, y una atmósfera vaporosa dejaba ver sutilmente el perfil sinuoso de las montañas, con la Najarra como punto principal al que me dirigía, dejando a la izquierda la mole granítica de la Pedriza, con el Yelmo presidiendo ese caos anárquico de granito. 
Por mis primeras pedaladas denotaba buenas sensaciones, iba tranquilo, cogiendo poco a poco el ritmo; en la alforja trasera derecha había metido lo imprescindible para pasar un día por la montaña, sólo llevaba una, pues, con eso me bastaba, también llevaba la bolsa del manillar con algo de comida rápida y la cámara de fotos, algo de repuestos: tornilleria, bridas, cinta aislante, trozos de cámara como parches, etc, etc, luces y pilas, por si acaso. En la alforja trasera llevaba la comida fuerte: una tartera llena de ensalada campera, (patatas, guisantes, tomates, zanahorias, pimiento, champiñones, pasas, huevo duro, cebolla roja, orégano, aceite, vinagre y sal), algo de fruta,… chocolate; el pan y la cerveza lo compraría en Miraflores, llevaba también dos botellas de agua para el recorrido en ruta, una en el cuadro y, otra en la alforja; llevaba mi bolsa de cubiertos y alguna pequeña cosa más, herramientas, por si acaso me encontraba con alguna avería inesperada, un chubasquero, porque en la montaña nunca se sabe, y un pequeño libro que estaba terminando de leer.
Mi bici es una Trek 4100, que me compre por 300 euros, le había instalado un portabultos trasero y uno delantero, para acoplar alforjas, tanto delante como atrás, para los viajes largos que me solía hacer a lo largo del año. Era simple, sin ninguna exquisitez, con ella me había hecho ya multitud de viajes maravillosos, por caminos, pistas e incluso senderos que con otro tipo de bicicleta no habría podido.
El caso es que, como decía anteriormente, andaba yo por el tramo de pista que va desde el refugio de la Morcuera hasta el puente del Perdón, habiendo hecho la compra en Miraflores y subido el puerto de la Morcuera, en estas que me doy de bruces con un ciclista, de esos de maillots,  “un tío más largo que un día sin pan y blasfemando en arameo”, porque se le había roto su bicicleta, me paro, le saludo y le procuro tranquilizar y peguntarle qué es lo que le ha pasado, el tío ya un poco más relajado, me dice que a “su joya” de bicicleta se le ha roto la cadena y, qué no sabe qué hacer, pues no lleva absolutamente nada de herramientas, ni repuestos, a todo esto me hace una rápida descripción de “su joya”, resulta que era una: Cannondale F29 carbon black  cuya seña de identidad más característica de estas bicicletas de gama alta de Cannondale es la siempre impresionante horquilla Lefty. Esta horquilla cuya peculiar construcción de un solo brazo no pasa desapercibida para nadie, se ha ganado un merecido puesto de honor en el mundo del Mountain Bike por su rendimiento, su ligereza y su llamativo diseño. Junto a esta horquilla, la tecnología SAVE de micro-suspensión propia de Cannondale también hace méritos propios mediante el uso de un laminado especial de carbono cuyas fibras continuas recorren el tubo de dirección hasta las punteras traseras para aumentar aún más la rigidez general del cuadro y, a la vez, mantener su flexibilidad consiguiendo una calidad de conducción inigualable del cuadro (tirantes y vainas), brazos de horquilla y tijas. Estas zonas especiales resisten con mayor eficacia fuerzas laterales mientras absorben fuerzas verticales, derivando en un menor cansancio y una mayor velocidad y comodidad durante la conducción.
Los elementos que componían dicha joya eran: Un cuadro F29 BallisTec HI-Mod Carbon con tecnología SPEED SAVE, el pedalier BB30 y el tubo de dirección de 1.5" Si (Lefty System Integration), la horquilla Lefty Carbon XLR 90 29, con una Transmisión Shimano XTR de 2x10 velocidades con juego de bielas Cannondale HollowGram SiSL2 y platos SRAM X0. Los frenos Shimano XTR con discos 160/160 (delantero/trasero). Las ruedas ENVE Carbon Twenty9 con buje delantero Lefty SL y buje trasero Chris King, con cubiertas Schwalbe Thunder Burt EVO Snakeskin en 29x2.1".
El caso es que “la joya” costaba la friolera de agarraros los machos de: 8499 Euros.
Yo me quede ojiplático, sin palabras. Le tranquilice, le dije que se lo solucionaba ipso facto, y así hice, saque de mi alforja trasera el saquito de herramientas y escarbando entre mis variados útiles extraje el tronchacadenas, procedí a quitarle el eslabón dañado y acortarle uno, ensamblé y ¡¡hala!!, listo. El tío, mientras tanto, diciéndome que esto no le había pasado jamás y, que cuando bajara a la ciudad iba a ir a la tienda de bicicletas para poner una reclamación e incluso cambiar la cadena por una de mejor calidad; yo, flipaba, mientras el “lumbreras”, no paraba de chupar de su flamante camelback de última generación, ¡¡vete tú a saber, si no llevaba dentro un Rioja!!.
El hombre no cabía en sí de alegría, y agradeciéndome el trabajo realizado salio flechado pista abajo, con su maillot de diseño, sus gafas fashion y guantes a juego.
Guardé mis herramientas, seguí, con mi pedaleo tranquilo el mismo camino que él, con mi Trek de 300 euros, pensando que el “habito no hace al monje”, como decía mi abuelo, preguntándome cuantas personas como aquella hay en este mundo occidental, con otras aficiones y circunstancias que siguen el mismo patrón de comportamiento: vanidosos, ególatras, alto poder adquisitivo, consumo desaforado y compulsivo, pero, incapaces de llegar a comprender que para vivir y apreciar la belleza del instante y las personas que nos rodean, no hace falta consumir desaforadamente. Por la tarde, llegué a Cercedilla, habiendo pasado un excelente día en la montaña, rodeado de los infinitos murmullos del bosque y del agua de los arroyos, sintiendo la pureza del aire, de un día de finales de verano.  

martes, 11 de febrero de 2014

texto

Viajar

Según la R.A.E :

Viajar: Ir de un lugar a otro
Viaje: Trayecto, itinerario, recorrido

Quizá viajar no sólo sea ir de un punto geográfico a otro, quizás el viaje no sea sólo recorrer un trayecto, un itinerario, realizar un recorrido de un lugar en el espacio geográfico a otro lugar en otro espacio geográfico.
Quizá somos viajeros, también, atravesando nuestros propios paisajes de luz y sombras.
Teniendo entre las manos una pella de barro y trabajar relieves, volúmenes y formas.
Dibujando en una página en blanco líneas sinuosas y buscar arquitecturas imposibles y efímeras.
Escribiendo una palabra detrás de otra y encontrando entre sus silencios paisajes sugerentes llenos de belleza.
Leyendo los signos del tiempo en los surcos de un árbol.
Descubriendo los infinitos paisajes de las personas que amamos, que queremos, que estimamos o, que nos rodean.
Quizá somos viajeros recorriendo las palabras de un libro, introduciéndonos en ellas.
Quizá somos, también, viajeros recorriendo la piel de la persona amada.
Quizá viajar sea atravesar emociones, sensaciones, elevarse por encima del mapa de  la realidad y habitar paisajes jamás hollados, aquellos que todavía no se ven, pero que están.
Ver en nuestros hijos el viaje de una esencia eterna.
Quizá somos viajeros hilvanando alegrías, tristezas, ilusiones, anhelos, en el tiempo.
Quizá somos viajeros, también, descubriendo nuestra verdadera alma. 
Quizá el viaje esté también en aprender, aprender y aprender………………para llegar a ser como esa persona anciana, llena de arrugas, sentada debajo de un árbol notando la caricia de la luz y contemplando con mirada sabia el lento transcurrir de las sombras, sabiendo que ese lento transcurrir es el de su propia existencia, y, sabiendo, que todo en ese momento esta bien, que todo esta en armonía.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Texto

El valor de las pequeñas cosas, el valor de los pequeños instantes

Salgo a dar un sencillo paseo al atardecer en bicicleta. Sobre mi rostro los rayos del sol se posan como pequeñas caricias de luz. Pedaleo despacio, el aroma del bosque me llena de sabores los sentidos. La suave brisa me acompaña, sutilmente, sin llegar a ser una molestia, casi, como una dulce caricia del aire. Los recuerdos del ayer se agolpan en mi cabeza, pero, sin agobiarme; despacio, voy por la senda trazada en el interior del bosque, los sonidos de los infinitos pájaros me rodean como si estuviera dentro de un anfiteatro etéreo, lleno de colores musicales: aquí un color rojo, allí otro azul turquesa, por allí, asoma uno anaranjado…….., ¡¡ que bello arco iris de sonidos, que armonía!!.
Más despacio que yo, la luz cálida del atardecer se desliza hacía el azul de la noche, hacía esos tonos fríos de la oscuridad, sólo rotos por la luz fría de la luna.
Pedalada a pedalada noto como mi cuerpo empieza a entrar en calor, con la sensación de volar sobre el tiempo, envolviéndome de luz, de sonidos y de gratos aromas.
Soy uno con el entorno, formando parte de él, del bosque, no pienso en grandes distancias, ni en inabarcables proyectos, ni en poseer, poseer, poseer, cosas que jamás me darán las sensaciones de este momento, único e irrepetible; alguien me dijo una vez que: toda la vida es ahora, y realmente pienso ahora que es así, pues el pasado se fue, el futuro no esta y, solo nos queda este presente escurridizo, que huye como ésta luz,, para perderse en otros horizontes, en otros espacios, en otros mundos.
Ahora, aquí, cuando el medico me ha diagnosticado mi limitado futuro, pienso en todas aquellas personas que no dejan de pensar en tener, consumir, llenar su vida de objetos inútiles y ausentes de vida, pues solo emanan muerte; pienso en esos pensamientos que como veletas van de aquí para allí, no llegando nunca a satisfacer en realidad lo más intrínseco del ser humano y lo que verdaderamente le hace sentirse pleno; pienso en cuanta vanidad y soberbia surge de los actos humanos, creyéndose poseedores de la verdad, cuando en realidad somos simples animales limitados en el tiempo,……….., pienso en este instante como un tesoro, un maravilloso regalo.
Pienso que el año que viene no volveré a ver estos pétalos blancos en las primeras flores de los almendros, con su suave perfume y en su deslumbrante blancura ahora tenuemente rosácea por los últimos rayos de luz. Pienso en que no volveré a ver otra primavera.
Las sombras se alargan, la luz se va y los sonidos del bosque se mitigan, los pájaros se recogen en sus lugares ocultos, y yo vuelvo al calor de la casa para escribir estas sencillas líneas, llenas de letras, llenas de palabras, intentando apresar el regalo de este atardecer.