domingo, 8 de noviembre de 2015
miércoles, 28 de octubre de 2015
miércoles, 7 de octubre de 2015
domingo, 27 de septiembre de 2015
Texto
El aroma del tiempo (o, excusas para andar en bicicleta).
(Extractos sacados del libro: El aroma del tiempo de
Byung-Chul Han,
editado por Pensamiento Herder)
Byung-Chul Han, es profesor de filosofía y estudios
culturales en la Universidad de las Artes de Berlín.
El aroma es lento. Por eso no se
adecúa, ni desde una perspectiva medial, a la época de las prisas. Los aromas
no se pueden suceder a la misma velocidad que las imágenes ópticas. A
diferencia de estas, ni siquiera se dejan acelerar. Una sociedad regida por los
aromas seguramente no desarrollaría ninguna propensión al cambio y la
aceleración. Se alimentaría del recuerdo y la memoria, de la lentitud y la
perdurabilidad. Pero, en cambio la época de las prisas es un tiempo de visión
“cinematográfica”.
Acelera el mundo convirtiéndolo en
un “desfile cinematográfico de las cosas “*. *(M.Proust, El tiempo
recobrado)
El tiempo se desintegra en una
sucesión de presentes
La época de las prisas no tiene
aroma. El aroma del tiempo es una manifestación de la duración. Rehúye la acción, el goce inmediato.
Es indirecto, da rodeos.
----------------
En el aire del camino de campo, que cambia según la estación,
madura la sabia serenidad, con un mohín de que, a menudo, parece melancólico
(…). En su senda se encuentran, la tormenta de invierno y el día de la siega,
coinciden lo vivaz y excitante de la primavera con lo quedo y feneciente del
otoño, están frente a frente el juego de la juventud y la sabiduría de la
vejez. Pero todo rebosa serenidad al unísono, cuyo eco el camino de campo lleva
calladamente de aquí para allá. *
*(M. Heidegger, camino de campo)
----------------
La sociedad de consumo y del tiempo
libre presenta una temporalidad particular. El tiempo sobrante, que se debe a
un aumento de la productividad, se llena con acontecimientos y vivencias
superficiales y fugaces. Puesto que nada se ata al tiempo de manera duradera,
parece que este transcurre muy deprisa o de que todo se acelera. El consumo y
la duración se contradicen. Los bienes no duran. Llevan inscrita la caducidad
como elemento constitutivo. El ciclo de aparición y desaparición de las cosas
es cada vez más breve. El imperativo capitalista del crecimiento lleva consigo
que las cosas se produzcan y se consuman en un lapso de tiempo cada vez más
corto. La presión del consumo es inmanente al sistema de producción. El
crecimiento económico depende del consumo y el uso vertiginoso de las cosas. La
economía basada en el consumo sucumbiría si de pronto la gente empezara a
embellecer las cosas, a protegerlas frente a la caducidad, a ayudarlas a lograr
una duración.
En la sociedad del consumo se
pierde el demorarse. Los objetos de consumo no dan lugar a ninguna
contemplación. Se usan y se consumen lo más rápido posible, para dejar lugar a
nuevos productos y necesidades. La demora contemplativa presupone que las cosas
tienen una duración. La presión del consumo, sin embargo, suprime la duración.
Tampoco la llamada desaceleración crea una duración. En lo que se refiere a la
actitud de consumo, el show food no se diferencia en nada sustancial del fase
food.
Las cosas se siguen consumiendo. La
mera reducción de la velocidad no transforma el ser de las cosas. El problema
es que la duración, la perdurabilidad y el sosiego amenazan con desaparecer
completamente o se alejan de la vida. El Heidegger tardío contrapone “la
vacilación”, “la serenidad”, “el recato”, “la espera” o “la retención”, que son
formas de ser de la vita contemplativa,
a “la necedad del trabajo”*.
Todas ellas remiten a una
experiencia de la duración. El tiempo del trabajo, el tiempo como trabajo, no
tiene duración. Consume el tiempo produciendo. La perdurabilidad y el sosiego
rehuyen el uso y el consumo. Crean una duración. La vita contemplativa es una praxis de la duración. Genera otro tiempo
al interrumpir el tiempo de trabajo.
* M.Heidegger, Camino de Campo
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La vida ocupada, a la que le falta
cualquier dimensión contemplativa, no es capaz de la amabilidad de lo bello. Se
muestra como una producción y destrucción aceleradas. Consume el tiempo. Tampoco en el tiempo libre, que se mantiene
sometido a la compulsión de trabajar tiene otro comportamiento en relación al
tiempo. Las cosas se destruyen y se mata el tiempo. La demora contemplativa concede tiempo Da amplitud al ser, que es algo más que estar activo. La vida gana
tiempo y espacio, duración y amplitud, cuando recupera la capacidad de
contemplativa.
Si se expulsa de la vida cualquier
elemento apacible, esta acaba en una hiperactividad letal. La persona se ahoga
en su quehacer particular. Es
necesaria una revitalización de la vita
contemplativa, puesto que abre el
espacio de respiración. Quizá el espíritu
deba su origen a un excedente de tiempo, un otium,
una respiración pausada. Se podría reinterpretar pneumas,
que significa tanto “respiración” como “espíritu”.
Quien se queda sin aliento no tiene
espíritu. La democratización del trabajo debe ir seguida de una democratización
del otium, para que aquella no se
convierta en la esclavitud de todos. Así dice Nietzsche:
Por falta de sosiego, nuestra civilización desemboca en una
nueva barbarie. En ninguna época se han cotizado más los activos, es decir, los
desasosegados. Cuéntase por tanto entre las correcciones necesarias que deben
hacerle al carácter de la humanidad el fortalecimiento en amplia medida del
elemento contemplativo*
*F. Nietzsche, Humano, demasiado humano.
miércoles, 8 de julio de 2015
Texto
Escenas
Amanecía, en las calles del barrio antiguo, la suave luz de
la primavera transfiguraba las fachadas de los antiguos edificios, dejando
apreciar en sus bellos portales las tallas lentamente talladas por artesanos
sin nombre ni firma.
El silencio, apenas se veía roto por algún taconeo rápido y
seguro. Al doblar la esquina me fije en él: un hombre menudo y lleno de sucios
harapos empujaba lentamente una bicicleta cargada con un carro de la compra
abarrotado de tubos, estantes metálicos y algún que otro trozo de metal, ya
oxidado.
Negro como el tizón y desgreñado, hacía mucho tiempo que no
veía una pastilla de jabón y un grifo de agua caliente, mascullando entre
dientes se dejaba arrastrar paralelo a la bicicleta, tan sucia como su dueño.
…………….
Iba rápido, pero con una elegancia diríase innata, pedaleaba
con fluidez y su vestimenta denotaba un gusto por el diseño y por la moda,
además la bicicleta aparentaba ligereza, y en sus líneas un marcado acento
futurista. Atravesó la calle como diciendo: ¡¡Eh!!, que estoy aquí, que yo soy
yo y, he roto el molde.
Sí, con una bici fixie negra con pequeños detalles color miel,
dejo un cierto poso de elegancia entre el ruido, los humos, las prisas y el
colapso de estas horas en las calles de la ciudad.
…………….
Parada en el semáforo y con el sol iluminándola de escorzo
realmente parecía una visión de otro mundo, su silueta esbelta y elegante,
dejaba apreciar a una persona con personalidad y para nada manipulable. El pelo
entre rubio y canoso, se recogía con una diadema que le daba un toque juvenil,
aunque ya hubiera traspasado la frontera de los 30, su rostro enjuto y fibroso
mostraba el continuo vivir en la luz y en la naturaleza, casi se podría decir,
con un punto asilvestrado.
Apoyada con un pie calzado con un fino mocasín de piel y sin
calcetín, en el caliente asfalto, con la bicicleta levemente inclinada esperaba
tranquila que el color del semáforo cambiara de rojo a verde. En el ceñido
pantalón color crema contrastaba el marrón oscuro del cinturón de cuero y
encima la vaporosa camisa dejaba vislumbrar unas formas sugerentes y tersas que
aumentaban más si cabe su elegancia y belleza.
La bicicleta gris que llevaba era un espejo de ella, firme,
robusta, con muchas batallas ya encima, pero dejando translucir algo de un
tiempo pasado y de unas experiencias vividas que aumentaban su personalidad.
Y, de repente el semáforo se puso verde y con un pequeño
golpe de pedal desapareció.
jueves, 2 de julio de 2015
martes, 5 de mayo de 2015
Ficha de Ruta
RUTA: Por el Montsant, el Priorato y meandros de Flix y Sebes
DURACIÓN: La ruta se hizo en 6 días.
RECORRIDO:
El recorrido en bicicleta partió
del Monasterio de Poblet, para enseguida introducirme
en las denominadas: Montañas de Prades, dura subida sólo suavizada por el entorno y
los magníficos y densos bosques, cuajados de especies mediterráneas entre ellas el Arce de Montpellier, llegando a la localidad de Prades, antigua villa amurallada que todavía conserva magníficamente su antigua identidad arquitectónica.
La ruta elegida sigue camino de Siruana y, para ello, nada más dejar Prades
cogí una pista que me llevaría a la mítica, - para los escaladores – Siruana.
en las denominadas: Montañas de Prades, dura subida sólo suavizada por el entorno y
los magníficos y densos bosques, cuajados de especies mediterráneas entre ellas el Arce de Montpellier, llegando a la localidad de Prades, antigua villa amurallada que todavía conserva magníficamente su antigua identidad arquitectónica.
La ruta elegida sigue camino de Siruana y, para ello, nada más dejar Prades
cogí una pista que me llevaría a la mítica, - para los escaladores – Siruana.
Enclavada en un istmo en las
rocas, es un verdadero paraíso o Arcadia perdida
y por supuesto para los escaladores aún más. Seguidamente el recorrido entra en la
comarca del Priorato por Cornuella de Montsant, Poboleña, La Vilella Alta y la Baja,
Cabacés, para seguir por La Bisbal de Falset, La Palma d´Ebre y llegar a las
riberas del río Ebro, en Flix.
y por supuesto para los escaladores aún más. Seguidamente el recorrido entra en la
comarca del Priorato por Cornuella de Montsant, Poboleña, La Vilella Alta y la Baja,
Cabacés, para seguir por La Bisbal de Falset, La Palma d´Ebre y llegar a las
riberas del río Ebro, en Flix.
Entorno contradictorio, pues en
muy poquita distancia se encuentran empresas químicas,
centrales nucleares con reserva naturales como la de Flix y Sebes, donde poder ver
un gran abanico de especies ornitológicas de ribera.
centrales nucleares con reserva naturales como la de Flix y Sebes, donde poder ver
un gran abanico de especies ornitológicas de ribera.
Para evitarme malos tragos de tráfico
denso de camiones y malos humos cogí un regional
desde Flix hasta la localidad de Les Borges del Camp y desde ahí seguir en bicicleta pasando,
como no podía ser menos, por la localidad de Alforja, ¡¡si señores!!, no es cachondeo,
se llama Alforja.
Desde ahí y en constante subida, subida y subida alcanzar las serras del Molló, el cingles d´Arbolí
y la serra de Mussara, y volver a entrar en las muntanyes de Prades, para desde ahí volver a
bajar por esos preciosos bosques cercanos al Monasterio de Poblet.
desde Flix hasta la localidad de Les Borges del Camp y desde ahí seguir en bicicleta pasando,
como no podía ser menos, por la localidad de Alforja, ¡¡si señores!!, no es cachondeo,
se llama Alforja.
Desde ahí y en constante subida, subida y subida alcanzar las serras del Molló, el cingles d´Arbolí
y la serra de Mussara, y volver a entrar en las muntanyes de Prades, para desde ahí volver a
bajar por esos preciosos bosques cercanos al Monasterio de Poblet.
CARTOGRAFÍA: Mapa
regional de Tarragona, escala 1:200.000.
CÓMO LLEGAR: Use coche privado.
Esta ruta se podría realizar en
tren regional Madrid- Tarragona, ver:
http://www.renfe.com/viajeros/index.html , es de los de furgón diáfano, ¡¡vamos!!,
http://www.renfe.com/viajeros/index.html , es de los de furgón diáfano, ¡¡vamos!!,
de los mejores para nosostros
CÓMO VOLVER: Volví, lógicamente, en el mismo medio.
BICICLETA RECOMENDADA: Es
recomendable bicicleta de montaña.
DÓNDE PERNOCTAR: Hice noche
básicamente en campings.
ÉPOCA: La ruta se hizo en
Mayo.
DIFICULTADES: Esta ruta,
no lo voy a negar, es dura; cuando pensé descubrir esta zona
y recorrerla en bicicleta no sabía donde me metía, pero la verdad, ha merecido, es un
autentico descubrimiento muy positivo, de hecho la Tarragona interior me ha sorprendido.
y recorrerla en bicicleta no sabía donde me metía, pero la verdad, ha merecido, es un
autentico descubrimiento muy positivo, de hecho la Tarragona interior me ha sorprendido.
Dura orografía aunque con cotas
bajas, pero con constantes desniveles
¡¡vamos!!, un autentico rompepiernas.
¡¡vamos!!, un autentico rompepiernas.
ATRACTIVOS DE LA RUTA:
Empezando por el impresionante - por su historia, su
cultura, su arquitectura, el entorno,
sus viñedos, todo lo que simboliza para Catalunya - el Monasterio de Poblet .
sus viñedos, todo lo que simboliza para Catalunya - el Monasterio de Poblet .
Para más adelante descubrir la entrada a una comarca
agreste, dura, plagada de rocas,
de verticales rojizas, deseadas por los miles de montañeros/escaladores que se dan cita en
Siruana. Pequeño enclave con una recoleta iglesia románica y rodeada de un marco
incomparable de calma y quietud, un autentico tesoro para los adictos a los pies de gato,
arneses y magnesias.La ruta sigue llenándonos nuestras retinas de bancales donde surge
esa mística y eterna unión entre la tierra y la luz, para darnos un líquido grato a nuestro paladar:
el vino y también otra cosa que me sorprendió es que el Priorato es vino y aceite, dos líquidos preciosos: uno como la sangre y el otro como el fluido de la luz.
de verticales rojizas, deseadas por los miles de montañeros/escaladores que se dan cita en
Siruana. Pequeño enclave con una recoleta iglesia románica y rodeada de un marco
incomparable de calma y quietud, un autentico tesoro para los adictos a los pies de gato,
arneses y magnesias.La ruta sigue llenándonos nuestras retinas de bancales donde surge
esa mística y eterna unión entre la tierra y la luz, para darnos un líquido grato a nuestro paladar:
el vino y también otra cosa que me sorprendió es que el Priorato es vino y aceite, dos líquidos preciosos: uno como la sangre y el otro como el fluido de la luz.
A nuestra derecha, siempre acompañándonos la majestuosa
silueta del Monsant con sus paredes verticales.
Más adelante, nos encontraremos con el gran río: el Ebro, - donde
dejando a un lado su entorno
más oscuro, negro y un poco tétrico, que es ver tantas chimeneas expulsando nubes raras,
- forma en Flix un meandro único donde afortunadamente se dan cita dos reservas naturales para avistar, estudiar y observar diferente tipos de aves.
más oscuro, negro y un poco tétrico, que es ver tantas chimeneas expulsando nubes raras,
- forma en Flix un meandro único donde afortunadamente se dan cita dos reservas naturales para avistar, estudiar y observar diferente tipos de aves.
(Reflexión propia: vete tú a saber si se han hecho las
reservas para quedar bien, maquillaje hipócrita “con las aves no, desde luego, ellas no se
enteran” mientras tanto se sigue escupiendo mierda al río,… curioso de todas las maneras).
Continuaremos con la belleza de una tierra rica que
agrícolamente es un verdadero vergel, para volver a las montañas, a los
bosques, dejando atrás esas grises chimeneas expulsando “muerte” y dejándonos llenar de aromas de boj, de encinares, de arces de Montpellier, de quietud, de
silencios, de paz.
Bonita ruta que recomiendo fervientemente, si no el mismo
recorrido, sí que conozcáis este pequeño trozo de una tierra, creo, que
desconocida para más de uno/a y, que mejor que en bicicleta.
Enlaces principales:
Monasterio de Poblet: http://www.poblet.cat/
Montañas de Prades: www.serradeprades.com
Prades: www.prades.cat/es
Siruana: www.rutasconhistoria.es/loc/castillo-de-siruana
ó www.enlavertical.com
ó http://zonasdeescalada.com/
Priorato: www.turismepriorat.org/es
Meandro de Flix: http://www.reservanaturalsebes.org/
domingo, 1 de febrero de 2015
lunes, 12 de enero de 2015
Paisajes de acuarelas
Con estos trabajos he querido hacer un pequeño homenaje a la figura/silueta que aparece en el logo de Pedalibre; paisajes abstractos que surgen de las manchas de acuarela, ricos por sus texturas, casi más bellos y sugerentes- algunas veces- que la realidad.
Las manchas de acuarela presentan unas veladuras etéreas que sugieren, insinúan, paisajes oníricos de algún lugar perdido que jamás llegaremos a recorrer, ni encontrar. Espero que os gusten.
martes, 30 de diciembre de 2014
Ilustración
lunes, 24 de noviembre de 2014
Texto
“Dice Antonio Muñoz Molina, sobre la obra de Jules Verne”:
Leyendo a Verne encontrábamos poesía en los nombres, fueran estos de islas, reales o ficticias, de ríos, de desiertos, de plantas, de buques, de personajes. Dónde hay en la literatura un personaje que tenga un nombre tan misterioso y tan definitivo como el Capitán Nemo.
Yo le debo la mía como lector. “El gusto por el viaje inmóvil, la afición y la destreza para sumergirme muy hondo en las palabras de un libro, en mi silencio de lector submarino al que no llegan los golpes sonoros del reloj”.
Viajando con la
belleza de las palabras
El lento transcurrir de una bicicletas,
paisajes manchados de verde oliva,
un bello pueblo enclavado en un roquedo,
y, un jardín impresionista, lleno de luz y color: Sorolla en
el aire;
sonidos árabes: aljibe, alberca, alfarero, limón,
paraíso,………
judíos: alfabeto, calle de la
Sinagoga, sefarad, ……..
y nombres cristianos, envolvían sus estrechas callejuelas.
En aquella noche de primavera
envueltos en aromas de azahar, albahaca y jazmín
unas cálidas crisálidas albergaban
a unos cuantos espectadores de estrellas,
admiradores de la luz y del silencio
en una noche en Al-andalus.
Ahora aquellos recuerdos, aquellas evocaciones
huyen, se vuelven borrosos, difusos,
se escapan como el agua en una ánfora rota,
lenta y pausadamente se diluyen en la clepsidra del tiempo.
viernes, 10 de octubre de 2014
Ilustración
Algunas veces la vida te da sorpresas,
como en este dibujo que realicé un día paseando por el
campo,
increíble ¿no?.
La figura de la bici sólo se puede ver desde esa posición,
una vez que das varios pasos ya no la ves; igual que ocurre en la vida.
Hay veces que desde diferentes puntos de vista o encuadres
ves la cosas de
diferente manera.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Texto
El paisaje de mi alma
Algunas veces recuerdo aquel paisaje tan grato a mi alma,
donde pasé momentos de la infancia y más adelante de la juventud; allí seguirá,
con sus densos bosques, el río surcando sinuoso el fértil valle y aquellos
farallones elevándose hacía el cielo, como murallas pétreas defendiendo el
maravilloso tesoro del paso hacía las montañas.
Aquel paisaje que en algunas ocasiones, principalmente de
madrugada, se envolvía en brumas, apenas dejando vislumbrar formas etéreas en
el horizonte.
Vuelve a mí en el recuerdo sabiendo que siempre estará allí,
después de que yo me haya ido; en el otoño se vestirá de colores: amarillos,
naranjas, ocres, rojos, verdes; en el invierno sólo dejará ver el blanco de la
nieve y del hielo, junto con los negros y grises de las paredes de roca
empapadas por la lluvia y por la humedad, y entre medias, el bosque con sus
árboles desnudos.
Meses más tarde, en primavera el deshielo hará tronar los
desfiladeros con el choque del agua en las paredes de roca, retornaran las
frescas tonalidades, de los diferentes verdes en los prados, en las tiernas
hojas de las hayas, de los arces, de los robles. El aire se llenará de vida y
de luz, dando paso en verano a la densa y voluptuosa madurez de la naturaleza.
Aunque no lo vea frecuentemente sé que esta ahí, que siempre
estará ahí, con sus sonidos de agua, con sus sonidos del aire, surgidos de los
infinitos pájaros del bosque, con esos olores del heno recién segado y del boj
en las entrañas del bosque, de la humedad del musgo en las cortezas de los
árboles y el jugoso sabor de sus infinitos frutos, recordaré el inmenso placer
de sumergirme en aquellas aguas frías de los arroyos, de sentir en la piel la
fresca brisa de las montañas y llegar a notar en las piernas el roce de los helechos
y en las manos la corteza lisa y tersa de las hayas.
Ahora, en el recuerdo, partiré hacía ese paisaje y me veré
deslizándome sobre una bicicleta por sus estrechos caminos; teniendo como única
compañía, el rumor del río, internándome en aquel valle perdido donde un día
encontré paz y serenidad.
Ese paisaje seguirá siempre ahí, en el interior de mí alma,
como todos aquellos paisajes humanos que tuve el privilegio de conocer y
descubrir a lo largo del camino de mi vida y que dejaron un poso de belleza.
lunes, 8 de septiembre de 2014
jueves, 4 de septiembre de 2014
Texto
Cubiertas desgastadas
Ya les ha llegado su hora, no podía seguir usándolas, he
tenido que cambiarlas como se cambian unas sábanas usadas, unas viejas
cuchillas de afeitar, como se cambian unos viejos zapatos – ahora, entiendo a
aquella compañera de Artes y Oficios,- ¿cómo se llamaba? ¡¡Ah, sí!!, Paula -
que realizó un homenaje a unos viejos zapatos de cuero, por todas las historias
vitales que llevaban detrás, homenaje que consistió en una escultura de un ser
humano a escala real hecho de malla de alambre y lo único sólido y visible,
eran los ajados zapatos de cuero.
Estas viejas y desgastadas cubiertas de mí bicicleta me
habían llevado por caminos perdidos en el tiempo, haciéndome descubrir paisajes
humanos fantásticos y luminosos,
A conocer, en aquella intrincada aldea, a aquella pareja de
ancianos surcados de arrugas y, rebosantes, en su mirada límpida, de ilusión y
amor por sus raíces. Ellos que todavía no habían visto el mar.
A encontrarme con instantes de belleza como en aquel
instante que atravesábamos aquel bosque de hayas y una suave luz se filtraba
por las infinitas hojas de los árboles.
A descubrir y descubrirme en todas aquellas personas que se
cruzaron en mi camino.
Estas cubiertas me ayudaron a saber mirar y a saber
escuchar, con ellas recorrí las infinitas sendas que ya nunca más recorreré,
porque se perdieron en el tiempo.
Estas cubiertas fueron lentamente dejando sus leves huellas
en las arenas de los caminos, de las pistas, de las playas, como trazos etéreos
de un instante fugaz, de una existencia efímera.
Casi todas la cosas se desgastan y, por ello, con tristeza
en algunos casos se desechan y renuevan, no ocurre así con las personas que
hemos querido de una u otra manera, que quizá desparecen o, nosotros
desparecemos de sus vidas, pero nunca se desechan como objetos sin alma, pues
forman parte ya de ese ser que creemos ser.
Usadas y desgastadas como nuestra propia vida, pero sin
ellas y sin ese desgaste jamás seriamos lo que somos, ellas en parte han hecho
de mí lo que soy, también son un poco yo.
Ahora, estoy poniendo las nuevas, espero que estas también
me hagan descubrir cosas nuevas y me ayuden a seguir descubriendo los paisajes
de mí ser.
martes, 2 de septiembre de 2014
Texto
Un recuerdo del
pasado
El bolígrafo se me escurrió de entre los dedos y produjo un
sonido metálico encima de la mesa y, entre la decena de caóticos papeles que
tenía repartidos por doquier a lo largo de ella. Me sobresalté. Delante de mí
se encontraba el monitor y la mesa de trabajo; la luz entraba por los grandes
ventanales e iluminaba sin pudor casi todas las mesas de la redacción, y, el
constante rumor de voces era el sonido habitual de todos los días; miradas,
gestos, sonidos de las sillas al desplazarse, la gente en constante trasiego de
aquí a allá. En la calle, como un ligero zumbido se oía desgraciadamente el
eterno caos del tráfico con sus cláxones y sus monótonos ronroneos de los
motores escupiendo muerte en forma de gases venenosos.
Cogí de nuevo el bolígrafo dispuesto a seguir la tarea y
entonces mí mirada reparo en una pequeña fotografía que tenía pinchada en el
tablón de corcho enfrente de mí mesa de trabajo.
En la imagen, aparecía alguien parecido a mí, pero, que ya
no era yo, al lado de una bicicleta cargada de bultos y rodeado del verdor
majestuoso de aquel bosque de castaños, en aquel día de verano cuando hice un
recorrido por el norte, en aquel momento estaba en la zona de los Oscos
asturianos, recordé que empezó a caerme una ligera llovizna, cuando estaba
colocando el trípode, recordé también ese penetrante olor a humedad y bosque
que venía a mis sentidos; poco a poco me fui metiendo en el recuerdo, en aquel
pasado, tratando de entrar en aquel momento y reviví mentalmente aquel trayecto
entre Taramundi y el puerto del Connio, muy cerca de Muniellos, con sus pueblos
semi-abandonados hechos de pizarra y tiempo, con chimeneas echando el humo de
la vida, sus luces, sus sombras, sus olores; los sonidos del bosque, el
murmullo del agua cayendo lentamente por las paredes rocosas llenas de musgo y
de humedad junto a la pequeña carretera; el vuelo de aquel ave cerca de mí, las
etéreas nubes pegadas a las faldas de las montañas. Por ahí pedaleaba,
dejándome llevar por las curvas y por la vida.
Y, el bolígrafo se me escurrió de entre los dedos.
jueves, 28 de agosto de 2014
Texto
Un instante entre las
nubes
Acababa de salir del pueblo enclavado entre los acantilados,
lentamente iba ascendiendo la dura rampa, nadie bajaba, nadie subía. Las
piedras, húmedas como la hierba dejaban sentir la fría noche que se acercaba. A
lo lejos el susurrante sonido de las olas rompiendo en las rocas dejaba
entrever el infinito mar del Norte. Las nubes se pegaban a la tierra, apenas se
podían apreciar los abruptos acantilados que había a mi izquierda, ni la
pequeña masa de árboles de la derecha. Avanzaba con dificultad, el fuerte
viento me impedía progresar en mi camino. Una menuda lluvia empezó a caer, no
podía ver hacía donde me dirigía, a mi alrededor las nubes lo cubrían todo; estaba
sumergido en el reino de las tinieblas, donde ni las sombras existen, ni la luz
del día se atreve a penetrar.
Lentamente algunas gotas de lluvia se deslizaban por mi
rostro. Avanzaba poco a poco, tenía la extraña sensación de que el tiempo no
transcurría, me sentía como una piedra, fijo, inmóvil, quieto.
La espesa niebla no me dejaba ver ni el manillar de la
bicicleta, me encontraba empapado. El silencio flotaba sobre mí, sólo la
lluvia, golpeándome en el cuerpo provocaba un ligero sonido. Más allá, el
viento soplaba en los acantilados y el mar rompía contra la tierra, como si de
un ritual mágico y eterno se tratara.
Al poco tiempo vislumbre entre las espesas nubes formas
etéreas, formas que se movían entre los nebulosos árboles. No podía oír nada,
salvo el viento, y cuando la nube de agua se fue alejando pude distinguir de
entre las sombras la silueta del animal que se encontraba pastando ajeno a la
lluvia, a las tinieblas, a todo.
Poco apoco iba subiendo la dura pendiente. Oía el mar
rompiendo en los acantilados y el viento tronando en las oscuras cuevas al lado
de los arrecifes. Me preguntaba ¿Cuándo llegaría a la cima, al collado, y
dejaré estas tinieblas insondables?,
pero no tenía contestación. Subía y subía, pero no llegaba a vislumbrar el
final de la carretera y el viento me impedía subirme a la bicicleta. Mi mente
comenzaba a ver, en cada trozo de roca formas de seres fantásticos, irreales,
algunos me saludaban, otros hablaban entre ellos. La música del vasto océano me
llegaba difusa, como si las nubes fuesen el filtro del mundo del sonido.
A mi mente llegaban voces del pasado, pero donde estaba no
existía ni el pasado, ni el futuro, sólo existía el ahora, la gota deslizándose
por mi pie, el pie avanzando un paso, el aliento vital saliendo de mi boca.
Lo recorrido no se veía: la curva que había dejado atrás, el
animal pastando, nada, todo era gris, aplastantemente gris. De repente el
camino se inclinaba un poco hacia delante, a mi derecha unas vallas de madera y
un cartel. Me incorporé sobre la bicicleta, empuje el pedal izquierdo hacia
abajo y la bicicleta empezó a moverse. Sin ninguna pedalada más tomo velocidad,
iba a salir de las tinieblas, del reino de la oscuridad insondable.
Poco después, con la vista hacía las montañas, contemple el
maravilloso espectáculo de las nubes ceñidas a la cima de las cumbres, las nubes
formaban un solo cuerpo con ellas. ¿Habría estado allí?, en el horizonte se
dejaba ver el mar del Norte y la ría, un poco más cerca el pequeño entramado de
tejados que daba paso a un bello pueblo pesquero.
martes, 12 de agosto de 2014
Texto
Fugacidad
Atravesar paisajes de luz
sobre una bicicleta y,
saber, que todo es efímero,
las alegrías y las tristezas,
las vanidades y las arrogancias,
los aciertos y los fracasos.
Atravesar instantes, momentos,
descubrir personas, seres, vidas,
dejar atrás sinsabores y regocijos,
placeres y pesadumbres,
recuerdos y evocaciones.
En la luz todo es efímero,
La sabiduría y la ignorancia,
el orgullo y la necedad,
las manipulaciones y los caprichos,
los deseos y las ilusiones.
Atravesar paisajes de luz
sobre una bicicleta y sentir
la fugacidad de la vida, de los colores de la luz,
de la humildad de los árboles que dan todo y sólo reciben
luz.
“El Universo cabe dentro de una semilla”,
del lento fluir del agua, siempre diferente,
pero, siempre eterna.
Y,…………. vivir.
jueves, 7 de agosto de 2014
Texto
Atrás queda todo
Atrás queda todo,
aquellos paisajes imaginados
entre los pliegues de un mapa;
aquellas colinas llenas de bosques;
aquella senda recorrida al amanecer;
aquellas primeras pedaladas del viaje.
Atrás queda todo:
las palabras inadecuadas,
los gestos malinterpretados,
la luz de aquella mirada,
los paisajes de tu ser.
Atrás quedó todo,……
pero, adelante, continúa el camino,
nuevos paisajes apenas esbozados,
páginas de un cuaderno en blanco, que se llenaran,
sombras de mí ser que iré dejando
en el transcurso del tiempo.
Y, una bicicleta que seguirá
deslizándose con la luz
miércoles, 23 de julio de 2014
Ficha de Ruta
RUTA: Ruta Transcantábrica (De Somiedo a Valderejo)
DURACIÓN: Se puede realizar entre 10 y 15 días.
RECORRIDO:
Salí, ya en bici, desde León
llegando en tren media distancia,
con algún problema de tipo de tren en el que acoplar la
bicicleta. Desde León, cogí la carretera 623, camino de
Oteruelo de las Dueñas orientación noroeste, rumbo
a la comarca de Luna y Babia, desviándome al norte
en Babia, hacía el puerto de Somiedo (1848 mts) y entrando
en el valle del río Saliencia para subir a los lagos de Somiedo y
bajar hacía San Emiliano y retomar de nuevo mis pasos por
la comarca de Luna; cruzar de nuevo el embalse y coger
una pequeña carretera local, orientación este, que me llevó
por Aralla, Cubillas de Arbas, y la bella comarca de La Tercia
Pobladura de la Tercia, Rodiezmo y Villamanín.
con algún problema de tipo de tren en el que acoplar la
bicicleta. Desde León, cogí la carretera 623, camino de
Oteruelo de las Dueñas orientación noroeste, rumbo
a la comarca de Luna y Babia, desviándome al norte
en Babia, hacía el puerto de Somiedo (1848 mts) y entrando
en el valle del río Saliencia para subir a los lagos de Somiedo y
bajar hacía San Emiliano y retomar de nuevo mis pasos por
la comarca de Luna; cruzar de nuevo el embalse y coger
una pequeña carretera local, orientación este, que me llevó
por Aralla, Cubillas de Arbas, y la bella comarca de La Tercia
Pobladura de la Tercia, Rodiezmo y Villamanín.
Seguí rumbo este, camino de
Cármenes para bajar ya dirección
sur el río Torío y atravesar el desfiladero de Valporquero,
llegar a Vegacervera, y retomar el sentido este, camino de
Matallana, La Vecilla de Curueño y Boñar.
sur el río Torío y atravesar el desfiladero de Valporquero,
llegar a Vegacervera, y retomar el sentido este, camino de
Matallana, La Vecilla de Curueño y Boñar.
Desde esta localidad, con sus
dulce pastelería, tomé rumbo norte,
camino del embalse de Porma y llegando a Puebla de Lillo,
subiendo a Cofiñal y adentrándome en el puerto de Tarna,
cercano al parque natural de Redes, con sus espesos bosques;
una vez pasado el collado tomé dirección de Riaño, desviándome
antes de llegar a dicha localidad hacía Vegacerneja, y subir el
puerto del Pontón, bajando dirección Oseja de Sajambre e inter-
nándome en uno de los magníficos trabajos realizados por
ingenieros de caminos, el desfiladero de los Beyos, carretera
que se introduce literalmente como una brecha en los picos de
Europa, paralelo al río Sella, para más adelante llegar a Cangas
de Onis y retomar mí rumbo este, camino de Arenas de Cabrales
y Panes. Una vez en Panes volví a virar al sur para introducirme
en el desfiladero de la Hermida y llegar a la localidad de Potes,
en el Liébana, con sus extraordinarios quesos. Después de saborear
tan bellos lugares y gastronomía retome mis pasos y de nuevo
atravesé el desfiladero de la Hermida, pero esta vez hasta
la localidad de dicho nombre, para coger una carreterita comarcal
camino del embalse de Porma y llegando a Puebla de Lillo,
subiendo a Cofiñal y adentrándome en el puerto de Tarna,
cercano al parque natural de Redes, con sus espesos bosques;
una vez pasado el collado tomé dirección de Riaño, desviándome
antes de llegar a dicha localidad hacía Vegacerneja, y subir el
puerto del Pontón, bajando dirección Oseja de Sajambre e inter-
nándome en uno de los magníficos trabajos realizados por
ingenieros de caminos, el desfiladero de los Beyos, carretera
que se introduce literalmente como una brecha en los picos de
Europa, paralelo al río Sella, para más adelante llegar a Cangas
de Onis y retomar mí rumbo este, camino de Arenas de Cabrales
y Panes. Una vez en Panes volví a virar al sur para introducirme
en el desfiladero de la Hermida y llegar a la localidad de Potes,
en el Liébana, con sus extraordinarios quesos. Después de saborear
tan bellos lugares y gastronomía retome mis pasos y de nuevo
atravesé el desfiladero de la Hermida, pero esta vez hasta
la localidad de dicho nombre, para coger una carreterita comarcal
que asciende y asciende, y te lleva al
valle del río Nansa,
pasando por Sobrelapeña y llegar a Puentenansa. Desde ahí,
seguí rumbo este, para llegar al valle de Cabuerniga y coger
rumbo sur y subir por el parque natural de Saja camino de Reinosa,
coronar el puerto de la Palombera y llegar a Reinosa.
pasando por Sobrelapeña y llegar a Puentenansa. Desde ahí,
seguí rumbo este, para llegar al valle de Cabuerniga y coger
rumbo sur y subir por el parque natural de Saja camino de Reinosa,
coronar el puerto de la Palombera y llegar a Reinosa.
Una vez en Reinosa contornee el
embalse del Ebro por su lado sur,
llegando a la localidad de Arija y siguiendo hacía el este llegar
a Soncillo, tomar el curso del río Nela y pasar por pintorescas
localidades, como Puentedey, atravesar Villarcayo y Medina de
Pomar y meterme por carreteritas locales, pasando por La Cerca,
Villate, y antes de llegar a Criales desviarme hacía San Pantaleón
de la Losa, Boveda, San Millán de San Zadornil, cercano al parque
natural de Valderejo y desde ahí llegar a Villanañe, Puentelarra,
Matallana y terminando este bello periplo transcantábrico en
Miranda de Ebro.
llegando a la localidad de Arija y siguiendo hacía el este llegar
a Soncillo, tomar el curso del río Nela y pasar por pintorescas
localidades, como Puentedey, atravesar Villarcayo y Medina de
Pomar y meterme por carreteritas locales, pasando por La Cerca,
Villate, y antes de llegar a Criales desviarme hacía San Pantaleón
de la Losa, Boveda, San Millán de San Zadornil, cercano al parque
natural de Valderejo y desde ahí llegar a Villanañe, Puentelarra,
Matallana y terminando este bello periplo transcantábrico en
Miranda de Ebro.
CARTOGRAFÍA: Mapas Regionales
de León y Cantabria,
escala 1:200.000, o, en su defecto fotocopias del trayecto esbozado
en un principio ó, con las nuevas tecnologías tipo tracks.
escala 1:200.000, o, en su defecto fotocopias del trayecto esbozado
en un principio ó, con las nuevas tecnologías tipo tracks.
CÓMO LLEGAR y VOLVER: Usé
tren para la ida y para la vuelta.
BICICLETA RECOMENDADA: Es
recomendable bicicleta de montaña,
aunque tampoco es imprescindible, pues sólo cogí pista en Saliencia,
Somiedo, el resto fue asfalto.
aunque tampoco es imprescindible, pues sólo cogí pista en Saliencia,
Somiedo, el resto fue asfalto.
DÓNDE PERNOCTAR: Existen
a lo largo de esta ruta múltiples
tipos de hospedaje, como campings, fondas, pensiones, hoteles, casa
rurales, etc.
tipos de hospedaje, como campings, fondas, pensiones, hoteles, casa
rurales, etc.
ÉPOCA: La ruta la hice
en Julio.
DIFICULTADES: Esta ruta es
exigente, pues el hecho de ir de oeste
a este, a lo largo de la cornisa cantábrica hace que se atraviesen
orografías, llamémoslas complicadas, aunque la belleza del recorrido
hace que este tipo de cosas, yo, personalmente, ni las contemple,
ni las note, son cosas “mundanas”. El recorrido es duro, pero nada
que alguien ya con cierta experiencia en viajes en bicicletas con alforjas
no pueda realizar, en más o menos días.
a este, a lo largo de la cornisa cantábrica hace que se atraviesen
orografías, llamémoslas complicadas, aunque la belleza del recorrido
hace que este tipo de cosas, yo, personalmente, ni las contemple,
ni las note, son cosas “mundanas”. El recorrido es duro, pero nada
que alguien ya con cierta experiencia en viajes en bicicletas con alforjas
no pueda realizar, en más o menos días.
ATRACTIVOS DE LA RUTA:
Esta ruta presenta numerosos atractivos, difícil hacer una
síntesis
de todos ellos, pero desde luego, el primero sería los entornos por
donde transcurre la ruta. Naturaleza: montañas, valles, ríos,
desfiladeros, bosques, faunas, ……….. bellos paisajes que
dejan un poso de quietud y serenidad en quien los recorre sobre
una bicicleta. La gastronomía en sus diferentes zonas, sus gentes,
siempre tan solicitas a echarte una mano.
de todos ellos, pero desde luego, el primero sería los entornos por
donde transcurre la ruta. Naturaleza: montañas, valles, ríos,
desfiladeros, bosques, faunas, ……….. bellos paisajes que
dejan un poso de quietud y serenidad en quien los recorre sobre
una bicicleta. La gastronomía en sus diferentes zonas, sus gentes,
siempre tan solicitas a echarte una mano.
Los diferentes tipos de arquitecturas, digna mención la
piedra
rosada de las casas en la comarca de Luna, una piedra muy
codiciada y cara últimamente para construir, el uso de la madera,
que desgraciadamente se esta perdiendo, como en los pocos ejemplos
de los hórreos, en Oseja de Sajambre.
rosada de las casas en la comarca de Luna, una piedra muy
codiciada y cara últimamente para construir, el uso de la madera,
que desgraciadamente se esta perdiendo, como en los pocos ejemplos
de los hórreos, en Oseja de Sajambre.
Los diferentes parques naturales que jalonan este itinerario
desde Somiedo hasta Valderejo pasando por Redes, Mampodre,
Picos de Europa, Nansa, Saja y Besaya, monte higuedo,
Valderejo y el entorno de las Merindades.
desde Somiedo hasta Valderejo pasando por Redes, Mampodre,
Picos de Europa, Nansa, Saja y Besaya, monte higuedo,
Valderejo y el entorno de las Merindades.
Es, ya digo, difícil clasificar los atractivos de esta
ruta,……
….hacerla y lo comprobareis con vuestros sentidos.
….hacerla y lo comprobareis con vuestros sentidos.
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